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Código de Ética: Principios fundamentales

Código de Ética: Principios fundamentales
mayo 30
10:11 2014

El Contador Público debe regirse por la integridad, objetividad, diligencia, confidencialidad y el comportamiento profesional, valores que integrarán su modo de ser y actuar.

Un principio fundamental representa una guía de acción para lograr el cumplimiento de un fin específico. En el caso que nos ocupa, nuestro Código de Ética Profesional establece las normas éticas mínimas que deben adoptar los Contadores Públicos que practiquen en México, y nos presenta de manera explícita en su artículo 100.5 los principios fundamentales sobre los cuales sustenta todo su contenido.

De manera precisa nos aclara que: “El Contador Público deberá cumplir con los siguientes principios fundamentales”; no es que pueda optar por cumplir con alguno de ellos, o que se establezcan alternativas en su cumplimiento. Se tienen que entender como una obligación de cumplir con la disposición específica.

El primer principio fundamental es la integridad, que la define en una primera instancia como “ser leal, veraz y honrado en todas las relaciones profesionales y de negocios”. Aquí observamos que nuestro Código reclama la presencia del ser íntegro, aquel que se vuelve confiable para la sociedad.

El segundo principio fundamental es la objetividad, y nos especifica que consiste en: “Evitar prejuicios, conflictos de interés o influencia indebida de terceros que afecten el juicio profesional o de negocios.” Nuestras normas contables nos demandan el ejercicio del juicio profesional y del criterio prudencial, nuestras Normas de Auditoría también demandan el uso de nuestro juicio así como de nuestro escepticismo profesional, finalmente todo se conjuga cuando el Código nos pide que todos ellos se encuentren libres de afectaciones que lo pudieran alterar.

El tercer principio fundamental es la diligencia y competencia profesional que la traduce como: “Mantener el conocimiento y habilidades profesionales al nivel requerido para asegurar que un determinado cliente o la entidad para la que trabaja reciba servicios profesionales competentes, con base en los desarrollos actuales de la práctica, legislación o técnicas, y actuar de manera diligente, de acuerdo con las técnicas y normas profesionales aplicables”.

El cuarto principio fundamental es la confidencialidad. Consiste en: ”Respetar la confidencialidad de la información obtenida como resultado de relaciones profesionales o de negocios y, por lo tanto, no revelar dicha información a terceros sin la autorización apropiada y específica, a menos que haya un derecho u obligación legal o profesional de hacerlo, ni usar la información para provecho personal o de terceros”.

El quinto y último principio fundamental es el comportamiento profesional, que se manifiesta al “Cumplir con las leyes y reglamentos relevantes, y evitar cualquier acción que desacredite a la profesión”.

El comportamiento profesional resume de manera simbólica a todos los principios fundamentales, y además de enaltecer la imagen de la profesión, compromete a todos los Contadores Públicos a conservar la confianza que la sociedad ha puesto en ellos. Cada uno de ellos tiene una gran trascendencia y necesariamente mucho trabajo para poder cumplirlos. Sin embargo, el tema crucial es acerca de si decidimos adoptarlos, si los hacemos propios, si verdaderamente nos comprometemos a defenderlos y cumplirlos e invitar a otros a que los compartan.

Los principios del Código de Ética enaltecen la imagen de la profesión y comprometen a los Contadores a conservar la confianza que se ha puesto en ellos.

En esencia, la ética es un acto de voluntad, nace con la decisión personal de comportarse de cierta manera y acorde con ciertos principios. Son muchas nuestras buenas intenciones y nuestros buenos pensamientos, pero lo que realmente impacta es nuestro comportamiento. Además, ese comportamiento curiosamente cambia, dependiendo de las circunstancias y de las personas que se encuentran a nuestro alrededor en ese preciso momento.

Pregunta, ¿qué hacen si van de regreso a casa en su automóvil, solos, y suena el celular? Cada uno tendrá una respuesta, al final cada uno decide en ese preciso momento qué hacer. Existen estudios que demuestran que contestar el celular cuando se está manejando genera una visión de túnel, no importa si es con manos libres, con audífonos o directamente tomando el celular, y eso genera un riesgo. Pero insisto, cada uno decide qué hacer cuando el celular suena en el automóvil y vamos solos manejando.

Curiosamente, la respuesta cambiaría si la planteamos de la siguiente forma: ¿Qué hacen si van a dejar a los niños a la escuela, van en su automóvil y suena el celular? Al final, cada uno de nosotros decide cómo comportarse. La ética de cada quién se ve en las acciones, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.

Imaginemos entonces que la ética se vuelve una especie de camino por el cual transitamos. Nuestras acciones quedan delimitadas por el ancho de ese camino, en varias ocasiones nos autoimponemos esos límites, muchas otras los adquirimos de nuestras familias, de los grupos en los que interactuamos, de las creencias religiosas, etcétera. Todos ellos marcan el camino y el ancho del mismo. Algunos tenemos un camino angosto, hay quienes contamos con un camino un poco más holgado y hay quienes gozamos un camino con ocho carriles.

En general nos mantenemos dentro de ese camino, pero la verdad es que varias veces también nos salimos e invadimos los acotamientos, y a veces hasta más allá, pero tratamos de regresar y retomar el rumbo original. Para terminar la analogía, pongamos que el ancho de ese camino está delimitado por ciertas fuerzas que no permiten que crezca más de lo que queremos o deseamos, esas fuerzas presionan de manera tal que se mantiene el rumbo y la amplitud del rango de maniobra. Esas fuerzas son los valores y en este caso los principios fundamentales puestos en nuestro Código de Ética.

Significa todo esto que dentro del ejercicio profesional, como Contadores Públicos, nuestras acciones deberán estar siempre dentro del marco de valores señalados y descritos anteriormente, por lo que debemos integrarlos a nuestro modo de ser y actuar.

Como se puede observar dentro de la Parte A del Código de Ética Profesional, se encuentra la Sección 100 Introducción y principios fundamentales. Y es dentro de esta y las siguientes que integran a esa parte encontramos a los principios fundamentales sobre los que desarrollamos este artículo.

Por C.P.C. Juan Carlos Bojorges Pérez

Presidente de la Comisión de Ética y Responsabilidad

Profesional del Colegio y Director General de BGS Lidera

jcarlos.bojorges@bgs.com.mx

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