Veritas Online

Entorno

Censo de escuelas, maestros y alumnos de educación básica y especial. 2013

junio 15
12:24 2014

La presentación de los resultados del Censo de escuelas, maestros y alumnos de educación básica y especial 2013 no deparó grandes sorpresas. En lo esencial, ratificó lo que de antemano se sabía. Ello, sin embargo, no significa que el ejercicio censal efectuado por el INEGI carezca de relevancia. Por el contrario, en la medida que proporciona cifras que cuantifican y dimensionan distintas aristas de la problemática educativa, se convierte en una herramienta crucial para la toma de decisiones.

Desde hace años se cuenta con información relativa al pobre desempeño de nuestros estudiantes. Los resultados de pruebas como PISA y ENLACE, pese a sus defectos, ofrecen una imagen nítida de nuestro desastre educativo. Pero, hasta ahora, no se tenían datos que, de modo sistemático, dieran cuenta de la forma en que los usos y costumbres que han regulado por décadas aspectos clave de la educación han dado lugar a una estructura ocupacional y de distribución de recursos públicos guiada por la lógica de la corrupción y el control político. Vale la pena insistir en este punto: ya se conocían las anomalías existentes, pero no se tenía información precisa respecto a su magnitud, estructura y ubicación geográfica y administrativa.

Los datos dados a conocer son indicativos de que el problema es mayor que lo que se intuía. Son datos que de modo contundente documentan un sistema corrupto e injusto; injusto con los docentes que cumplen adecuadamente con su papel, injusto con la sociedad que paga impuestos para hacer funcionar el sistema y, sobre todo, injusto con los niños y jóvenes que están lejos de recibir la formación idónea para acceder a mejores condiciones de vida.

Sin entrar en detalles, baste señalar algunos ejemplos emblemáticos:

  • El 13.3% del total de profesores (casi 300 mil) no trabaja en ningún centro escolar pese a estar adscrito y, por tanto, cobrar un sueldo. En este caso se encuentran quienes gozan de alguna licencia o en el desempeño de una comisión (30 mil); profesores que ya fallecieron o están jubilados pero que siguen en la nómina y son acreedores a un sueldo que alguien cobra (114 mil); o los llamados profesores fantasma (casi 40 mil) que no son conocidos en el centro de trabajo al que están adscritos.
  • Hay también casi 140 mil docentes que tienen tres o más plazas y 23 mil que laboran en tres o más centros de trabajo.
  • Asimismo, el censo reveló que mientras 852 mil docentes y directores tienen sólo una plaza, hay casi 104 mil que tiene doble plaza, 41 mil tienen tres plazas y 97 mil acaparan más de cuatro plazas.
  • Otro aspecto digno de ser subrayado es que por cada dos plazas docentes frente a grupo hay una plaza administrativa u otorgada a alguien que sin estar frente a grupo recibe sueldo. Esta situación ilustra la atroz ineficiencia en el manejo de los recursos.

Vale la pena recordar que, desde hace algunos años, los reportes de la OCDE han señalado con contundencia que, en lo fundamental, el problema educativo del país no deriva de la insuficiencia del gasto educativo, sino de la ineficacia con que se ejerce dicho gasto. Prueba fehaciente de ello es que, mientras se canalizan recursos millonarios al pago de profesores fantasma, comisionados o a los que cuentan con tres o más plazas, las condiciones materiales de una gran cantidad de escuelas son deplorables. Así, el censo revela que más de 2 mil planteles están hechos con materiales precarios como techos de lámina o palma, mientras que 14 mil carecen de pizarrón en todas las aulas; 36 mil no están conectados a la red de agua potable y más de 20 mil inmuebles no tienen sanitarios. Más aún, a la luz de la necesidad de formar personas con las habilidades requeridas para insertarse a la nueva economía del conocimiento, resulta alarmante que más del 50% de los planteles educativos carezca de línea telefónica y de conexión a internet.

Pero, a fin de cuentas, el censo revela, con datos duros de por medio, las razones de fondo de la oposición de los liderazgos sindicales a la reforma educativa. Ya se trate de la resistencia silenciosa del SNTE, que apuesta al desgaste de la reforma y a su aplicación parcial y/o cosmética, o de la abierta y radical oposición de la CNTE, lo cierto es que la adopción de reglas del juego que hagan depender la carrera magisterial del criterio del mérito choca frontalmente con el statu quo descrito por el censo. La defensa de privilegios y de cotos de poder queda evidenciada como la causa última del rechazo a la reforma. Ni el SNTE ni la CNTE parecen dispuestos a renunciar a ellos.

Producto de la falta de voluntad y capacidad política de gobernadores que han hecho de la concesión de privilegios el principio rector de su “política educativa”, la gran interrogante se refiere a si ahora tanto las autoridades federales como las estatales tendrán la suficiente fuerza para actuar en consecuencia y poner orden en un sistema permeado hasta la médula por la corrupción. Como lo ha advertido una amplia gama de organizaciones civiles agrupadas en la iniciativa Ojo Ciudadano, “si el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial no se usa para corregir las irregularidades que se destaparon y si no se aplican sanciones a quienes han permitido actos ilegales, podría quedar como una herramienta inútil”.

El desafío será la consolidación de un eficaz Sistema de Información y Gestión Educativa que haga las veces de marco obligado de referencia para la toma de decisiones en materia de política educativa.

 

Seminario Político

pj1999glez@gmail.com

Facebook Comments

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment

A %d blogueros les gusta esto: