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Económico y Financiero

CEESP: Un panorama sombrío en el corto plazo

CEESP: Un panorama sombrío en el corto plazo
junio 17
2019

La evolución general de los indicadores económicos confirma el debilitamiento de la actividad económica del país, sin señales de un repunte importante en los siguientes meses. Obviamente, esto aleja la posibilidad de que la economía pueda crecer 2.0% este año y la de lograr un crecimiento promedio de 4% durante todo el sexenio.

Los resultados más recientes indican que en abril, el financiamiento al consumo, a la vivienda y a las ventas de automóviles mantiene su tendencia a la baja, ante el bajo ritmo de crecimiento de la economía y las elevadas tasas de interés. En mayo las ventas de vehículos ligeros en el mercado interno ligaron su cuarta caída anual consecutiva.

Sin embargo, la preocupación se centra ahora en el fortalecimiento que muestra el ambiente de incertidumbre como consecuencia de los efectos acumulados de diversas decisiones de las autoridades que han llevado a un constante deterioro de la confianza.

Hasta ahora, las autoridades han mostrado un fuerte compromiso con la salud de las finanzas públicas. Pero, paradójicamente, hay señales de un eventual debilitamiento de las mismas, debido a la precaria situación financiera de Pemex y de la CFE, que dio pie a reducciones de su calificación crediticia y de la perspectiva de la deuda soberana. Pemex perdió el grado de inversión. Evidentemente esta fue una señal de alerta para los mercados.

Adicionalmente, en algunos rubros como el de salud, ciencia y tecnología, entre otros, la contracción del gasto público es tan pronunciada que parece insostenible.

La inquietud sobre la situación de las finanzas públicas también se da por la creciente asignación de recursos a programas sociales y subsidios sin reglas de operación, que pueden llevar a un uso discrecional de recursos, en detrimento de programas con una mayor rentabilidad social y económica.

Inevitablemente, el entorno se complica con la incertidumbre que se presentará en los próximos meses en los que se vigilará el avance en los compromisos que México adoptó para evitar que los Estados Unidos cumplieran su amenaza de aplicar aranceles a todos los productos mexicanos a partir del pasado 10 de junio.

Como es sabido, México logró que el gobierno de los Estados Unidos suspendiera indefinidamente la aplicación de los aranceles a los productos mexicanos. No obstante, dicho acuerdo establece un periodo de 90 días para “cumplir con los compromisos” y 45 días para hacer una “primera evaluación” de los avances de las medidas. Ello abre necesariamente un nuevo periodo de incertidumbre ya que no queda claro cómo se evaluarán los avances y el cumplimiento de los compromisos.

Uno de los principales compromisos es instrumentar “medidas enérgicas” para reducir los flujos de migración provenientes de la frontera sur de México con dirección a los Estados Unidos.

Asimismo, se establece que el gobierno estadounidense aplicará inmediatamente la sección 235 (b) (2) (C) de su ley migratoria que señala que quienes crucen la frontera sur de los Estados Unidos en busca de asilo, serán rápidamente regresados a México, donde podrán esperar la resolución sobre sus requerimientos de asilo.

Las autoridades mexicanas aceptaron dichas condiciones y giraron instrucciones para hacer frente al problema. Comenzó el despliegue de más efectivos de la Guardia Nacional para controlar el flujo de personas. Al mismo tiempo se anunció que el gobierno mexicano daría asistencia a los indocumentados en la frontera, utilizando recursos propios, lo que representa indudablemente, una presión adicional a las finanzas públicas.

Esta situación pone implícitamente a México en una condición que se había negado, la de convertirlo en un “tercer país seguro”, como condición para evitar el pago de aranceles. De establecerse oficialmente esta figura, cualquier inmigrante que buscara asilo en los Estados Unidos podría hacer el trámite desde México y esperar en el país su resolución, lo que implica que México se responsabilizaría de los refugiados, obligándose a ofrecerles protección y darles oportunidad de acceder a medios de subsistencia que les permita mantener un nivel de vida adecuado. Sin duda una mejor condición de la que tienen muchos mexicanos que buscan un empleo de calidad.

La atención e inquietud se centra en la posibilidad que tienen las autoridades de cumplir con el compromiso de reducir rápidamente el flujo de migrantes, para evitar que el gobierno de los Estados Unidos haga efectiva una política arancelaria más agresiva de no cumplirse con los acuerdos en 90 días. Nuestro país tiene tres meses para cumplir -aunque no se sabe con qué medición- o acordar otras medidas que no afecten la política comercial.

Mientras tanto, el reto sigue siendo lograr elevar el ritmo de crecimiento de la economía a fin de elevar el bienestar de la población en el mediano y largo plazos.

Sin duda alguna, la inversión es fundamental para ello. Pero hay otros problemas que se deben atacar sin mayor retraso. Uno fundamental es la evolución de la productividad de los factores de producción, que muestra una tendencias descendentes o estancamiento en el mejor de los casos.

Hay dos maneras de medir la productividad de los factores de producción y tradicionalmente se consideran dos de ellos que agregan diversas variables no enteramente iguales entre sí, capital y trabajo. Una medición es la productividad parcial de cada uno de ellos, que en una versión sencilla es simplemente la producción por unidad de trabajo o de capital. Es decir, el producto promedio del trabajo o del capital.

Recientemente el INEGI publicó la cifra del Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE) para el primer trimestre del año. Arrojó una caída de 0.6% respecto a similar periodo de 2018. Destacan caídas de la productividad laboral de las manufacturas y comercio al por mayor de 1.7% y 3.8% respectivamente, e incrementos de 2.8% y 2.2% en comercio al por menor y servicios. Pero quizá lo más importante es que la productividad  laboral promedio ha estado prácticamente estancada desde 2015. Con incrementos en construcción, comercio al menudeo y servicios y declives sostenidos en comercio al por mayor y manufacturas desde 2016.

Otra medición es la de Productividad Factorial Total (PFT). Hay varios cálculos de esta, pero aquí se comenta la evolución desde hace años del cálculo que hizo el INEGI siguiendo la metodología KLEMS1/ , que incluye los factores energía, materiales y servicios además de capital y trabajo.

En el periodo 1991-2017, la productividad total de los factores acumuló una caída de 9.0%, lo que explica e en parte el limitado ritmo de crecimiento de la economía.

Además de la necesidad de mayor inversión para lograr una tasa más alta de crecimiento, hay amplio acuerdo que es indispensable también elevar la productividad de la economía, a fin de que los recursos de capital, trabajo y otros factores que se emplean sean más eficientes en generar crecimiento.

Diversas fuentes de prestigio en las que se han publicado trabajos reconocidos sobre el problema del pobre desempeño de la productividad en México señalan varias causas. Entre ellas destacan, la elevada concentración de las industrias, el peso de la regulación excesiva, la escasa innovación, la escasez de habilidades de la fuerza laboral y la economía informal.

Efectivamente, la concentración causa rentas económicas en favor de sectores que así pierden incentivos a lograr mayor eficiencia para lograr utilidades; la regulación excesiva eleva los costos y la ineficiencia y distrae recursos productivos para su cumplimiento; la falta de innovación hace que la industria se quede atrás en productividad frente a los competidores externos; el bajo nivel de habilidades impide mejoras en eficiencia y la economía informal implica actividades de muy reducido tamaño y atrae recursos humanos con muy baja aportación a la generación de valor. Asimismo, la existencia y propagación de la informalidad laboral causa una asignación del trabajo hacia ella en detrimento de la economía formal que es más productiva.

A manera de conclusión, para generar tasas más altas de crecimiento sostenidamente, la mayor inversión requerida debe acompañarse con medidas que hagan más competitivo el mercado interno -reduciendo barreras de entrada y de salida a las industrias-, avanzar en el proceso de mejora regulatoria, promover la innovación y generar incentivos positivos para la misma, elevar la calidad del capital humano mediante la educación idónea y retomar el proceso de formalización del mercado laboral, que se ha detenido recientemente.

MÉXICO

Cifras del INEGI indican que durante abril, la producción industrial registró un repunte de 1.5% respecto al mes previo, después de que en marzo cayera 1.2%.

El resultado mensual de la actividad industrial respondió principalmente al impulso proveniente del incremento de 2.2% en la actividad de la construcción, seguida por al avance de 0.6% en la manufactura. La generación eléctrica, agua y distribución e gas aumentó 1.6%, mientras que la minería cayó 0.6%.

Sin embargo, el avance mensual de la actividad industrial no fue suficiente para evitar que, en su comparación anual, se mantuviera en terreno negativo al reportar una baja de 0.4%, que fue su séptima caída consecutiva.

A excepción de la actividad manufacturera, que registró un crecimiento anual de 3.1%, el resto de sectores se mantuvo en terreno negativo, confirmando el debilitamiento de la actividad productiva del país. La minería cayó a una tasa anual de 8.2%, mientas que la generación eléctrica, agua y gas descendió 1.6% y la construcción se contrajo 1.5%.

ESTADOS UNIDOS

La Reserva Federal informó que durante mayo la producción industrial reportó un incremento mensual de 0.4%, después de haber caído en la misma magnitud el mes previo. Asimismo, este resultado superó la expectativa del mercado que anticipaba un incremento de 0.2%. Al interior del indicador general, la producción manufacturera tuvo un avance de 0.2% luego de disminuir 0.5% en abril. En mayo la producción de servicios públicos creció 2.1% luego de disminuir 3.1% en abril. Por su parte, la producción minera aumentó 0.1% muy por debajo del avance de 2.2% del mes previo. En términos anuales la producción industrial aumentó 2.0%.

El Departamento de Comercio señaló que durante mayo las ventas al menudeo mostraron un avance mensual de 0.5%, porcentaje que si bien superó al aumento del mes previo (0.3%), resultó inferior al pronóstico del mercado que preveía un incremento de 0.7%. El origen principal del aumento en las ventas minoristas, dada su mayor participación relativa, fue el incremento de 0.7% en las ventas vehículos y sus partes. Resalta también el aumento de 1.1% tanto en las ventas de bienes electrónicos y electrodomésticos, como de artículos deportivos, instrumentos musicales y librerías.

Durante mayo, los precios al consumidor aumentaron 0.1%, una décima de punto porcentual por debajo de lo que anticipaba el mercado. Mientas que los precios de alimentos se elevaron 0.3%, los de energía disminuyeron 0.6%. Al excluir estos dos segmentos, el indicador de precios subyacente disminuyó 0.1% en el mes. Con estos resultados, la inflación anual de mayo se ubicó en 1.8%, dos décimas de punto porcentual por debajo de la observada en abril.

AGENDA ECONÓMICA

INDICADORES FINANCIEROS SEMANALES

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado A.C.
www.ceesp.org.mx

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