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CEESP: Retos y oportunidades

CEESP: Retos y oportunidades
enero 22
08:32 2018

2018 será un año complejo para nuestro país y por ello es necesario plantear acciones que contribuyan a enfrentar eventos que pueden tener un impacto negativo sobre la actividad productiva. El impacto de la reforma fiscal en Estados Unidos y la expectativa sobre los resultados de la renegociación del TLCAN, sin duda han creado un ambiente de preocupación, al cual se integra el entorno de incertidumbre que pude generar la contienda presidencial en nuestro país.

Sin embargo, existen compromisos que se deben fortalecer permanentemente, como preservar la estabilidad macroeconómica, mejorar la situación laboral y salarial, junto con esfuerzos para reducir la pobreza y desigualdad, que es muy probable que hayan aumentado como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo y la precariedad del mercado laboral durante el 2017. Además, es fundamental insistir en la inversión como principal motor del crecimiento. Es por ello que las decisiones de política económica serán fundamentales para evitar desequilibrios en los factores que fortalecen la estabilidad macroeconómica. Será necesario entonces, vigilar el comportamiento de variables como la inflación, tipo de cambio, tasas de interés, reservas internacionales, las cuentas públicas y la balanza de pagos.

La conjunción de diversos eventos propiciaron que 2017 fuera un año difícil, el cual una vez que el INEGI dé a conocer los resultados para todo el ejercicio, podremos ver una tasa de crecimiento débil, muy cercana al 2.0%, ubicándose como la segunda más baja del sexenio, así como también la segunda más baja desde 1999.

La incertidumbre generada desde la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, y después las políticas en materia fiscal que aprobó el Congreso, así como la política comercial que incide negativamente en el TLCAN, junto con el efecto de la caída de la producción de crudo, el repunte de la inflación en México para ubicarla en su nivel más alto desde 2001, con su consecuente efecto sobre el poder adquisitivo de los hogares que fue producto de la volatilidad del tipo de cambio, pero especialmente originada por el considerable aumento de la deuda pública, pusieron a nuestro país en un entorno complicado ante un año en el que prácticamente todos estos factores seguirán teniendo incidencia sobre la actividad económica.

No obstante, las expectativas apuntan a que en el 2018 la economía mexicana crecerá 2.1%, porcentaje que, si bien refleja un ligero repunte respecto a 2017 como consecuencia del efecto de un mayor ritmo de gasto público, que estacionalmente aumenta en periodos electorales, sigue representando un nivel reducido para satisfacer las necesidades de la población.

 Este modesto ritmo de crecimiento puede ser preocupante si lo que está reflejando es la incertidumbre de la inversión privada ante la percepción de pobres avances en materia de mejora del estado de derecho, reducción de la impunidad, corrupción, poca transparencia, así como de la posible salida de algunos capitales ante lo atractivo que puede ser la política tributaria de los Estados Unidos. A ello se suma la inquietud por la contienda electoral.

En este entorno, la expectativa para el presente año apunta a que la principal fuente de crecimiento, que en los últimos años ha sido el consumo, modere su ritmo de avance. La pérdida de poder adquisitivo que se confirma con las variaciones negativas que han tenido las revisiones de salarios contractuales durante todo el 2017, y que posiblemente se mantendrán en la primera parte del presente año hasta que la inflación retome un comportamiento a la baja, seguramente afectará los niveles de consumo de las familias. En este contexto se estima que la inflación tardará más en regresar a niveles dentro de la meta del Banco de México (3.0% +/- 1 unto).

Otro factor, es la posibilidad de que las tasas de interés continúen elevándose, tanto como consecuencia del impulso de la corrección al alza de las tasas de la Reserva Federal, como de la elevada inflación en nuestro país y la volatilidad del tipo de cambio, lo cual también puede ser un factor que incida en la dinámica del consumo de las familias.

Además de esto, sigue pendiente el tema de la inseguridad. Ya se ha comentado sobre el efecto que esta tiene sobre el crecimiento, toda vez que incide en los hábitos de consumo. El dato más reciente publicado por el INEGI indica que en el último mes del año el 75.9% de la población mayor de 18 años consideró inseguro vivir en su ciudad, porcentaje que, si bien es una décima de punto porcentual inferior a la del mes previo, resalta que 80.5% de las mujeres se sienten inseguras.

Evidentemente nuestro país tendrá que enfrentar retos importantes durante este año, en especial la limitada capacidad de realizar cambios fiscales para contrarrestar los posibles efectos de la política tributaria aprobada en los Estados Unidos para evitar una pérdida de competitividad fiscal en el entorno internacional.

No obstante, también es un momento de oportunidades. Con la llegada de un nuevo gobierno se podría plantear una estrategia que conduzca a corregir los desequilibrios que han limitado por tanto tiempo un mayor ritmo de crecimiento y consolidar las fuentes de ingresos del sector público, aunado a una revisión estricta del gasto público que permita una disminución más rápida de los niveles de deuda del país. De esta manera se pueden tener mejores resultados en las políticas que se instrumenten para reducir la inflación y la volatilidad del tipo de cambio. La inversión, que es fundamental para el crecimiento, debe estar apoyada por un entorno de certidumbre.

MÉXICO

El INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, en la que señala que en el último mes del 2017, el 75.9% de la población mayor de 18 años consideró que es inseguro vivir en su ciudad. Si bien este porcentaje es una décima de punto porcentual inferior a la del mes previo, esto se atribuye a la disminución de medio punto porcentual en la opinión de los hombres, mientras que por el contrario, el porcentaje de mujeres que se siente insegura se elevó a 80.5%. Según la encuesta, el principal lugar donde se siente más insegura la población es en el cajero automático localizado en la vía pública, seguida por el transporte público. En cuanto a la expectativa sobre las condiciones de seguridad pública a nivel nacional, 73.5% de la población consideró que la inseguridad seguirá igual o empeorará en los próximos doce meses, lo que representa su nivel más alto desde que se inició este sondeo. La mayor percepción de inseguridad se reportó en las ciudad de Reynosa (95.6%), Chilpancingo (94.4%) y Fresnillo (94.8%). Por el contrario, las ciudad con menos sensación de inseguridad fue Mérida (29.1%).

Los datos del INEGI indican que en septiembre la actividad industrial del país acumuló seis meses consecutivos a la baja al reportar una caída de 1.2%. Los resultados muestran que este comportamiento respondió a la disminución de la producción industrial  en 17 de las 32 entidades federativas del país, de las cuales 6 tuvieron caídas de dos dígitos, resaltando Quintana Roo, Oaxaca y Campeche. Aunque de las quince entidades que tuvieron avance resaltan los incrementos de dos dígitos en Baja California Sur, Puebla y El estado de México, esto no fue suficiente para evitar que el indicador general de la actividad industrial se mantuviera a la baja en el noveno mes del año.

ESTADOS UNIDOS 

La Reserva Federal informó que en diciembre pasado la actividad industrial registró un incremento de 0.9%, resultado que por una parte representó un repunte después de la caída de 0.1% que tuvo un mes antes, y por otra, superó notoriamente la estimación del mercado que anticipaba un avance de 0.4%. La producción manufacturera aumentó 0.1%, impulsada por el alza de 0.3% en la producción de bienes duraderos, en tanto que la producción de no duraderos se contrajo 0.1%. En el caso de la actividad minera, se observó un aumento de 1.6%, debido a las ganancias en la extracción de petróleo y gas. Por su parte, la producción de servicios creció 5.6%. En comparación con el mismo mes del año anterior, la producción industrial creció 3.6%, que es la tasa más alta desde noviembre del 2014.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano informó que en diciembre el inicio de nuevas casas reportó una caída de 8.2% respecto al mes previo, de tal manera que en su comparación con el mismo mes del año previo se observó una disminución de 6.0%. Por zona geográfica, el mayor deterioro se registró en el sur, donde el inicio de casas cayó 14.2%, aunque esto no fue suficiente para evitar que en términos anuales mantuviera un dato positivo al crecer 2.8%. En el medio oeste se observó una baja mensual de 2.2% y una anual de 19.8%, en tanto que en el oeste se reportaron caídas de 0.9% y 12.0%, respectivamente. En el noreste se registró una caída mensual de 4.3% y una anual de 1.3%. Por su parte, los permisos de construcción disminuyeron 0.1%, después de que un mes antes cayeran 1.0%. No obstante, en términos anuales mantuvo un avance de 2.8%.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado

www.ceesp.org.mx

 

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