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CEESP: Reformas estructurales y crecimiento

CEESP: Reformas estructurales y crecimiento
abril 02
10:16 2018

El reporte que dio a conocer el INEGI acerca de los resultados de la oferta y demanda agregadas al último trimestre del 2017, confirman que prácticamente toda la actividad económica del país se ha desacelerado, cuando se suponía que con todas las reformas aprobadas e instrumentadas deberíamos estar creciendo a tasas de al menos 5.0% anual.

Bajo esta visión se podría decir que hasta ahora las reformas instrumentadas no han tenido la capacidad de generar un entorno que estimule la inversión, el crecimiento y la generación de empleos bien remunerados. Sin embargo, cuando se discutieron dichas reformas, se tenía el entendido de que después de su aprobación e instrumentación, los resultados no serían inmediatos, sino de mediano y largo plazos.

Entre los objetivos que se plantearon con las reformas, sobresalen lograr un entorno fiscal que contribuya a fortalecer las fuentes de ingresos tributarios y asignar los recursos con eficiencia y transparencia, estimular la inversión mediante el estímulo fiscal y programas energéticos, así como fortalecer los programas de salud, educación seguridad y estado de derecho, entre otros. Es evidentemente que para tener resultados en estos temas se requiere de tiempo y esfuerzos adicionales. La importancia de las reformas para lograr estos objetivos es clara, por lo que más allá de pensar en echarlas para atrás, se debe considerar fortalecerlas y complementarlas con políticas públicas que tengan a la inversión como principal instrumento para crecer y generar empleos.

Sin embargo, es claro que a la fecha aún están lejos de cumplirse los objetivos. En materia fiscal ha mejorado la recaudación tributaria, aunque en un inicio las medidas instrumentadas para lograrlo tuvieron un efecto negativo en el ingreso de las familias. El gasto público, por su parte, continúa aumentando sin una mejora en el bienestar de los hogares, de hecho, los niveles de pobreza repuntaron el año pasado, además de que no hay claridad en materia de transparencia de los recursos. La inversión pública, por su parte, sigue descendiendo para mantenerse en sus niveles más bajos en los últimos 70 años como porcentaje del PIB, limitando su capacidad multiplicadora en la inversión privada, que en 2017 tuvo un descenso respecto al año previo. Los niveles educativos, de salud, seguridad y estado de derecho siguen sin mostrar mejoras, limitando un entorno que estimule el crecimiento y bienestar del país.

A nivel internacional nuestro país tiene bajas calificaciones en temas que reflejan esta situación. Tan solo en el reporte de Competitividad Mundial que realiza el World Economic Forum, México muestra serias debilidades en materia de finanzas públicas en cuanto a transparencia y eficiencia en la asignación de los recursos. En el ranking mundial, bajo esta evaluación, las deficiencias resaltan en aspectos como el desvío de fondos públicos, donde ocupamos la posición 127 de un universo de 137 países. En cuanto a pagos irregulares y sobornos estamos el lugar 105 y con relación a eficiencia del gasto de gobierno en el 121.

La inseguridad es un tema que ha tomado relevancia, al grado de convertirse en uno de los principales factores que pueden limitar el crecimiento. Según el reporte del WEF, México ocupa el lugar 134 tanto en el tema de crimen organizado como en la confianza en los servicios policiales.

El tema de educación también es importante para un ambiente de mayor productividad y competitividad. No obstante, México ocupa el lugar 114 en materia de calidad de la educación primaria, el 108 en cuanto a calidad del sistema educativo y la posición 117 en calidad de la educación matemática y científica, lo que es preocupante cuando estamos inmersos en un entorno de desarrollo tecnológico que requiere de trabajadores más capacitados.

Los resultados más recientes indican que en los últimos 24 años, el crecimiento promedio anual de la economía fue de 2.5%, en tanto que en 2017 el avance fue de 2.3%, según cifras desestacionalizadas, el cual provino prácticamente en su totalidad del incremento de 3.3% en el consumo privado, aun cuando incluso, su ritmo de avance fue ligeramente inferior al del año pasado. El consumo de gobierno tuvo una mínima incidencia positiva al haber mostrado un aumento de 0.1%.

Sin embargo, en el 2017 la inversión total se contrajo 1.5%, después de haber acumulado tres años consecutivos al alza impulsada principalmente por el desempeño de la inversión privada, el cual había sido suficiente para compensar la constante disminución en la inversión pública. No obstante, el año pasado la inversión privada cayó 0.6%, después de tres años al alza y la inversión pública disminuyó 6.6%, con lo que acumuló ocho años ininterrumpidos con variaciones negativas.

El sector externo, por su parte, tuvo una incidencia negativa al reportar un aumento de 7.0% en las importaciones, frente a un avance de 3.9% en las exportaciones.

Esta moderación del ritmo de crecimiento de la actividad económica se ha relacionado con la incertidumbre que prevalece por la renegociación del TLCAN, los efectos de la reforma fiscal en Estados Unidos y el proceso electoral en nuestro país. Sin embargo, esto refleja desequilibrios más relevantes que solo los que mencionamos. Por una parte, la histórica caída de la inversión pública como porcentaje del PIB, ha inhibido una mayor inversión privada. En el 2017 la inversión total representó 20.5% del producto, integrada por una inversión privada equivalente al 17.4% y un pública de 3.1%. Ya hemos mencionado que para crecer a tasas superiores al 4%, requeriríamos niveles de inversión superiores al 25% del PIB.

Es claro que no se ha logrado un entorno que estimule la inversión, la productividad y competitividad de los agentes económicos. La ineficiencia y poca transparencia en la asignación del gasto es evidente cuando se aprecia que su incidencia en el bienestar del país y estímulo de la inversión privada ha sido limitada.

La necesidad de corregir todos estos desequilibrios es incuestionable. Crecimiento más elevado, aumento de la inversión, así como puestos de trabajo suficientes y bien remunerados, claro está, acompañados de un sólido estado de derecho que inhiba prácticas de corrupción, impunidad e inseguridad debe ser objetivos claros, independientemente de quien llegue a la presidencia del país. El compromiso de mejorar el bienestar de los hogares debe ser de todos.

Aquí es donde resalta la importancia de seguir fortaleciendo las reformas estructurales como instrumento para acelerar el cumplimiento de los objetivos de crecimiento y bienestar de los hogares, en un entorno de estado de derecho y con un sistema educativo y de salud lo suficientemente fuerte que apoye la productividad y competitividad del país. Es tiempo de recuperar la atención en estimular la inversión que descuidamos por tanto tiempo, en especial la que se destina a infraestructura, que es la base para que la inversión privada fluya con mayor facilidad.

Con las reformas estructurales se planteó el camino a seguir, ahora es necesario compartir la responsabilidad de hacer que estas tengan resultados lo más pronto posible.

MÉXICO  

Durante la primera quincena de marzo, los precios al consumidor aumentaron 0.29%, porcentaje inferior a la reportada en igual lapso del año pasado, aunque todavía muy por arriba de la observada en los tres años previos. Sin embargo, esto fue suficiente para que la inflación anual mantuviera su tendencia descendente al ubicarse en 5.17%. El alza quincenal en el indicador general de precios, provino en mayor proporción del incremento de 0.46% en el subíndice de precios no subyacente, impulsado en buena parte por el aumento de 0.56% en los productos agropecuarios. De esta manera, la inflación anual no subyacente fue de 8.21%, mismo porcentaje que la quincena previa. Por su parte, el subíndice subyacente tuvo un incremento mensual de 0.24% y uno anual de 4.15%.

Cifras desestacionalizadas indican que durante el primer mes del presente año el indicador global de la actividad económica (IGAE) reportó una disminución de 0.7%, lo que propició que comparado con el mismo mes del año pasado, la actividad económica del país creciera solo 1.1%. El descenso mensual del IGAE respondió principalmente a la caída de 0.4% en el sector terciario como consecuencia de la disminución en siete de los nueve segmentos que lo integran, resaltando las caídas de 2.4% en el de comercio al por menor y de 2.1% en el de comercio al por mayor. A pesar de este comportamiento, en términos anuales el sector terciario mantuvo un comportamiento positivo al crecer 2.0%, aunque este porcentaje fue medio punto porcentual inferior al del mes previo y poco meno de la mitad del avance que tuvo en enero del 2017. Por su parte, el sector secundario se mantuvo sin cambo en el mes, principalmente por la baja de 0.5% que tuvo la industria manufacturera. En términos anuales el sector secundario cayó 0.3%. El sector primario tuvo un repunte mensual de 1.3%, tras la baja de 5.1% del mes previo. Sin embargo, en términos anuales cayó 1.3%.

ESTADOS UNIDOS

La National Association of Realtors informó que a tasa anual ajustada, durante febrero la venta de casas usadas fue de 5.54 millones de unidades, lo que significó un incremento mensual de 3.0%. Respecto al mismo mes del año pasado, esto representó un aumento de 1.1%. Por área geográfica, los resultados fueron mixtos, ya que mientras que en noreste la venta de casas usadas tuvo una caída mensual de 12.3% y una anual de 7.2%, en el medio oeste bajaron 2.4% en el mes, manteniéndose sin cambio respecto al año pasado. Por su parte, en el sur se registró un aumento mensual de 6.6% y uno anual de 3.4%, en tanto que en el oeste la venta de casas usadas creció 11.4% en el mes y 2.4% en términos anuales.

Por su parte, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano señaló que en febrero la venta de casas nuevas sumó 618 mil a tasa anual ajustada, lo que representó una disminución de 0.6% respecto al mes previo. No obstante, en comparación con el mismo mes del 2017 aumentaron 0.5%. Por área geográfica, en el noreste la venta de casas nuevas tuvo un incremento mensual de 19.4% y uno anual de 8.8%. En el sur se observó una alza mensual de 9.0% y una anual de solo 0.6%.  En el oeste la venta cayó 13.3% en el mes, aunque en términos anuales creció 3.1%. Por su parte, en el medio oeste la venta de casas nuevas se contrajo a un ritmo mensual de 3.7% y en términos anuales cayó 8.1%.

De acuerdo con el reporte del Conference Board, durante febrero el indicador líder de la economía registró un crecimiento de 0.6%, porcentaje que superó la expectativa del mercado que anticipaba un avance de 0.5%. Los factores que mayor contribución tuvieron en este resultado fueron la semana laboral que aportó 0.20 puntos porcentuales, el índice ISM de nuevas órdenes que fue el origen de 0.18 puntos, al igual que las solicitudes de desempleo, en tanto que el diferencial de tasas de interés generó 0.16 puntos.  Los únicos dos indicadores que tuvieron una incidencia negativa fueron los permisos de construcción que restaron 0.17 puntos porcentuales y los precios de acciones -0.12 puntos.

 

AGENDA ECONÓMICA

 

INDICADORES FINANCIEROS SEMANALES

 

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado
www.ceesp.org.mx

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