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CEESP: Reducir pobreza y desigualdad como objetivo prioritario

CEESP: Reducir pobreza y desigualdad como objetivo prioritario
junio 11
11:50 2018

La relevancia de un ritmo más elevado de crecimiento económico, mayor inversión pública y privada que contribuya a crear más empleos, así como un ambiente de finanzas públicas sanas, son aspectos fundamentales que deben apuntar a un solo objetivo: reducir la pobreza y la desigualdad.

El combate a la pobreza y desigualdad en nuestro país ha sido poco exitoso a lo largo del tiempo. Si bien se observan mejoras en algunos indicadores de carencias, es evidente que el número de personas que está inmersa en algún nivel de pobreza sigue siendo elevado.

Más allá de considerar el nivel de ingreso como el principal factor que define a la pobreza, existen otros aspectos que reflejan diversas necesidades de la población y que están asociadas con sus condiciones de vida, que en algún momento pueden limitar sus derechos y libertades, así como inhibir la satisfacción de sus necesidades básicas.

Es por ello que los indicadores de pobreza multidimensional van más allá de solo medir la pobreza del ingreso y representan un factor fundamental que contribuye a evaluar y diseñar políticas públicas eficientes para mejorar el nivel de vida de los hogares.

Su medición e interpretación, dados los diferentes conceptos que integra, aumenta la relevancia de propuestas claras y específicas, con el objetivo de reducir los elevados niveles de pobreza que persisten en el país, pero al mismo tiempo mejorar las condiciones de vida de las familias.

Si bien las condiciones de vida de la población y la superación de la pobreza pueden mejorar o empeorar dependiendo de la evolución del ingreso, es evidente que las necesidades van más allá de solo esto, toda vez que aspectos como el acceso a alimentación, seguridad social, educación, salud, vivienda y servicios, son fundamentales para un mejor bienestar general de los hogares.

Las cifras de CONEVAL, disponibles para 2016, indican que 53.4 millones de personas están en situación de pobreza, esto es 3.9 millones más que en 2008. No obstante, la población en situación de pobreza extrema se redujo en 3 millones de personas.

Sin embargo, al observar los indicadores de carencia social se aprecian resultados favorables prácticamente en todos. Resalta el indicador que refleja la carencia por acceso a servicios de salud, en donde se reporta la disminución de 23.8 millones de personas en esta condición, que en buena medida se atribuye al avance de la cobertura mediante el seguro popular.

Asimismo, la población con carencia por acceso a servicios de seguridad social se redujo en 4.1 millones. Sin embargo, 68.4 millones de personas siguen estando en esta situación, lo cual está asociado a las prestaciones laborales, señal de los altos niveles de informalidad.

A pesar de estos resultados que muestran una disminución de personas con carencia sociales, se debe decir que esto no necesariamente mejora el nivel de vida de la población. Si bien la cobertura de servicios aumenta, su calidad es aún muy cuestionada, por lo que esto limita tanto un mayor bienestar de la población, como la reducción de la desigualdad.

Datos más recientes sobre la evolución del poder adquisitivo de la población, muestran una mejora en el primer trimestre del presente año, aunque todavía el 39.1% de la población tiene un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria.

A pesar de que prácticamente todos los indicadores de pobreza muestran mejoras, es evidente que los niveles de desigualdad siguen siendo elevados, por lo que es fundamental que las propuestas de los candidatos presidenciales consideren esfuerzos adicionales para darle solución a todos los aspectos que contempla la medición multidimensional de la pobreza.

En este contexto es fundamental que los candidatos, en su próximo debate, expongan con claridad cuáles serán las políticas públicas y los mecanismos que utilizarán para lograr un beneficio real de los hogares. Las propuestas se deben centrar en estimular la inversión para incrementar la capacidad de generación de empleo, como el principal factor para reducir la pobreza.

No obstante, son necesarias también propuestas que tengan la visión de mejorar la calidad de vida de la población. Esto implica principalmente, medidas concretas en materia de hacer más eficiente la asignación de los recursos públicos. Hasta ahora la calidad del gasto no ha reflejado un beneficio real para los hogares. Ya hemos mencionado que el índice de Gini, que mide el nivel de desigualdad, prácticamente no cambia después de las transferencias gubernamentales, es decir, aquellos recursos que se destinan a gasto social.

Esto implica que los 6,489 programas y acciones de desarrollo social que tiene inventariados CONEVAL (152 federales; 2,528 estatales; 3,811 municipales) en todo el país no han tenido el efecto adecuado para mejorar el bienestar de las familias. Es importante señalar que el presupuesto ejercido tan solo en los programas y acciones federales en 2017 ascendió a 875.5 miles de millones de pesos, lo que representó 17.7% del gasto total. Si se consideraran los primeros cuatro deciles de hogares para que recibieran dichos recursos, es decir, más de 13 millones de familias, esto representaría un ingreso anual para cada una de ellas de 65 mil pesos.

Esperamos que además de las propuestas en materia de inversión para estimular el crecimiento y el empleo, los candidatos presidenciales aborden con mayor claridad los mecanismos que contribuyan a elevar la eficiencia de los programas sociales.

De la eficiencia que tengan estos programas depende el bienestar de los hogares, y no como ya hemos mencionado, de programas que solo tienen un objetivo asistencial o de aquellos que representan compromisos políticos.

Además de la cobertura del sistema educativo y del sistema de salud, la calidad de su servicio contribuye considerablemente a mejorar los niveles de vida de los hogares.

Conocer las propuestas en materia de inversión y gasto público, contribuirá a tener un mejor entorno del futuro del país.

MÉXICO

Durante mayo el índice general de precios al consumidor reportó una disminución mensual de 0.16%, porcentaje inferior a la baja de 0.24%, que anticipaban los especialistas. Este comportamiento respondió a la disminución de 1.38% en el subíndice de precios no subyacente como consecuencia de la disminución de 1.07% en los precios del productos agropecuarios y de la baja de 1.56% en los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno. Por su parte, el indicador de precios subyacente tuvo una alza de 0.26%, impulsada por el aumento de 0.21% en los precios del rubro de mercancías y del incremento de 0.30% en el de servicios. De esta manera, la inflación anual mantuvo su tendencia a la baja al ubicarse en 4.51%, en tanto la inflación subyacente fue de 3.69% y la no subyacente de 6.99%.

A pesar del complejo entorno que ha generado la renegociación del TLCAN y el periodo electoral en nuestro país, el indicador de confianza del consumidor se mantuvo al alza. De acuerdo con cifras desestacionalizadas, en mayo el indicador general reportó un aumento de 0.3 puntos respecto al mes previo, lo que contribuyó para que por tercer mes consecutivo su comparación anual fuese de 0.7 puntos. La percepción de los consumidores respecto a su situación actual mejoró en 0.2 puntos en el mes, lo que permitió una ganancia 0.3 puntos en comparación con el año pasado, después de dos caídas consecutivas. En cuanto a su opinión futura de la situación del hogar se elevó en 0.3 puntos, tanto de manera mensual como anual. Por su parte, la percepción sobre la situación económica actual del país, se mantuvo sin cambios en términos mensuales, aunque ganó 0.6 punto de manera anual. El mayor optimismo se centró en la opinión sobre la situación futura de la economía, que tuvo un avance mensual de 1.5 puntos y anual de 3.3 puntos. No obstante, el indicador que recoge la opinión de los consumidores sobre su posibilidad de adquirir bienes duraderos se redujo 0.4 puntos en términos mensuales y 0.8% anual.

En marzo la inversión fija bruta regresó a terreno negativo al reportar una disminución mensual de 0.5% después de tres meses consecutivos con variaciones positivas. Este comportamiento respondió principalmente a la caída mensual de 2.5% en la inversión en construcción, la cual reflejó una baja de 3.2% en la inversión residencial y de 0.2% en la no residencial. Esto contribuyó para que en términos anuales todos los resultados de la inversión en construcción reportaran variaciones negativas: el indicador total cayó 1.6%, el residencial 0.3% y el no residencial 2.4%, en este último caso acumuló 24 meses consecutivos con cifras negativas. Por su parte, la inversión en maquinaria y equipo aumentó 2.2% en el mes como consecuencia del avance de 6.5% en la inversión en maquinaria y equipo nacional, en tanto que la de origen importado se contrajo 0.5%. No obstante, en términos anuales, el indicador total de inversión en maquinaria y equipo creció 8.4%, la de origen nacional 6.5% y la importada 10.7%. A pesar de la baja mensual del indicador general de inversión fija bruta, su comparación anual mantuvo cifras positivas al reportar un incremento de 1.9%. Sin embargo este fue su menor avance en los últimos tres meses.

Cifras desestacionalizadas muestran una mejora del indicador de consumo privado durante marzo al mostrar un avance mensual de 1.0%, después de que en febrero creciera solo 0.2%. Este comportamiento mensual del consumo refleja principalmente, el incremento de 4.6% en el segmento de consumo de bienes importados y el alza de 0.8% en el consumo de bienes y servicios de origen nacional. En términos anuales, esto significó un repunte de 4.6% en el indicador general, así como uno de 7.3% en bienes importados y de 4.4% en bienes y servicios nacionales.

ESTADOS UNIDOS 

De acuerdo con el reporte del Census Bueau, en abril el resultado de la balanza de bienes y servicios fue deficitario en 46.2 mil millones de dólares (mmd), inferior tanto al déficit de 47.2 mmd reportado un mes antes, como del pronóstico del mercado que anticipaba un desbalance de 48.8 mmd. Este menor déficit se debió a que las exportaciones tuvieron un incremento mayor que las importaciones en el mes. En el primer caso, durante abril se realizaron exportaciones totales por un valor de 211.2 mmd, con lo que superó en 0.6 mmd la cifra del mes previo. Por su parte, las importaciones sumaron 257.4 mmd, 0.4 mmd menos que un mes antes. Por país, el déficit de los Estados Unidos con China fue de 28.0 mmd, en tanto con México fue de 5.7 mmd.

La Reserva Federal (FED) informó que en abril el crédito total al consumo tuvo un aumento de 9.2 miles de millones de dólares (mmd), muy por debajo del aumento de 12.3 mmd del mes previo y del pronóstico del mercado, que anticipaba un aumento de 16.1 mmd. Este resultado reflejó el aumento de 7.0 mmd en el crédito no revolvente, y de 2.2 mmd en el no revolvente. De acuerdo con los especialistas, el aumento en el crédito al consumo fue el más bajo desde septiembre de 2017, lo que sugiere que el aumento de las tasas de interés puede haber llevado a los consumidores a pagar sus deudas o atenuar su demanda de crédito.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado                                                                                          www.ceesp.org.mx

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