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CEESP: Pensiones inflacionarias

CEESP: Pensiones inflacionarias
octubre 15
08:21 2018

La semana pasada el INEGI informó que durante septiembre el indicador general de precios al consumidor registró un incremento mensual de 0.42%, porcentaje que superó el alza de 0.40% que anticipaban los especialistas del sector privado y que se dio a conocer en la encuesta de expectativas que realizó el Banco de México a finales de ese mes.

De esta manera, la variación anual de los precios al consumidor se ubicó en 5.02% lo que significó su cuarto mes consecutivo con una tendencia al alza, después de que en los primeros cinco meses del año mostrara un comportamiento a la baja tras el fuerte repunte que se observó durante 2017, con lo que habían comenzado a mejorar las expectativas para el presente y el siguiente año.

Sin embargo, las presiones provenientes de los incrementos más altos que los previstos en los precios de energéticos, básicamente de la gasolina de bajo octanaje y del gas LP, dada su incidencia significativamente alta en el indicador general de precios, además de las presiones inflacionarias que ha generado la volatilidad del tipo de cambio a lo largo del año y de los efectos indirectos provenientes de los incrementos de precios en los energéticos, afectando a diversos rubros del subíndice subyacente, han comenzado a limitar la trayectoria de la inflación anual esperada tanto para el presente año como para el siguiente.

Los resultados de la más reciente encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado muestran nuevamente una corrección al alza en los pronósticos de inflación para el presente y el siguiente año, lo que parece indicar que durante este tiempo se mantendrán las presiones inflacionarias y será hasta el 2020 cuando se aprecie que estas comiencen a moderarse hacia una trayectoria más en línea con la meta del Banco de México.

Sin duda el balance de riesgos de la inflación se ha seguido deteriorando ante un entorno de incertidumbre sobre la coyuntura externa e interna. En esto cabe la preocupación por una mayor alza de las tasas de interés externas, como lo tiene previsto la Reserva Federal, que contribuya a una fortaleza del dólar. Asimismo, preocupa que los aumentos en los precios de energéticos sean cada vez mayores, presionando aún más la trayectoria de la inflación no subyacente y al mismo tiempo limitando con mayor fuerza la convergencia de la inflación general hacia la meta establecida por el banco central.

Evidentemente el entorno es complejo y el banco central tendrá la responsabilidad de vigilar de cerca el comportamiento de la inflación para instrumentar las medidas necesarias para proteger el poder adquisitivo de la moneda.

No obstante, la evolución de los precios de energéticos sigue generando malestar entre los agentes económicos, demandando una solución a su constante aumento después de su liberación en enero del año pasado, con la promesa de que esto contribuiría a su disminución. Además, una de las promesas de campaña fue precisamente una disminución de precios.

La dinámica que mantienen los precios de los energéticos puede agudizar las demandas por un ajuste a la baja, lo cual podría estimular nuevamente la propuesta que se hizo durante la campaña presidencial sobre la posible fijación de precios de productos estratégicos para la actividad económica, que documentado está, implicaría serios desequilibrios para el mercado, propiciando efectos tan negativos que al final del día, terminarán afectando a los que menos tienen.

Cuando el estado decide intervenir a través de la fijación de precios o establecer precios de garantía y/o subsidios, que generalmente distorsionan los precios de mercado, para beneficiar a algún sector o grupo, es un hecho que la oferta de ese bien se verá afectada debido a que el incentivo para producirlo se afecta.

Los más privilegiados por el control de los precios serán aquellos con mayor capacidad de compra. Los principales beneficiarios de este proceso nunca serán los grupos de menos recursos.

La experiencia muestra que en el caso de los subsidios a la gasolina y al diesel, el costo para el gobierno durante los años 2007-2014 fue de 871 mil millones de pesos (mmp), que benefició sobre todo a quienes menos lo necesitaban, ya que son aquellos grupos que tienen una mayor capacidad de consumo quienes se vieron beneficiados por la adquisición de bienes a precios menores.

Otra mala experiencia fue el decreto que determinaba el control de precios del gas LP, que llevó a alejar cada vez más su precio del precio real, generando la necesidad de cubrir esta diferencia con gasto público, evidentemente proveniente de impuestos de los contribuyentes.

Una situación como esta no es sostenible en el mediano y largo plazos, por lo que una vez que no hay manera de seguir financiando este tipo de políticas, generalmente se decide concluirlas sin un plan de compensación bien estructurado, por lo que finalmente redunda en un agresivo ajuste de precios al nivelarse a las condiciones del mercado, afectando severamente el poder adquisitivo de los hogares.

La responsabilidad rectora de un gobierno debe dirigirse a generar un ambiente propicio para que la economía funcione de tal manera que el beneficio sea generalizado, evitando privilegiar a los grupos de mayores ingresos en el país.

Las políticas asistencialistas sustentadas en controles de precios simplemente contribuyen a perpetuar la pobreza. La regresividad de los subsidios generalizados va en contra de cualquier beneficio de la población que más lo requiere, además de que contribuye directamente a elevar el déficit de las cuentas públicas.

MÉXICO 

El INEGI informó que durante septiembre los precios al consumidor aumentaron 0.42%, incremento que superó ligeramente el pronóstico promedio de los especialistas. Dada su participación relativa, este aumento de precios provino principalmente del incremento de 0.32% en el subíndice de precios subyacente, que fue suficiente para ser el origen de cerca del 60% del alza en el indicador general de precios. Al interior del indicador subyacente resaltó el aumento de 0.38% en el rubro de precios de mercancías. Por su parte, el subíndice de precios no subyacente registró un aumento de 0.73%, en especial por el impulso proveniente del alza de 1.94% en los precios de energéticos, dentro de los cuales el gasto doméstico LP se incremento en el mes 5.30% y la gasolina de bajo octanaje 1.47%. Cabe mencionar que estos dos rubros generaron aproximadamente 46% del incremento mensual del indicador general de precios. Con estos resultados, la inflación anual se ubicó en 5.02%, confirmando su tendencia al alza que retomó en los últimos cuatro meses. La inflación subyacente fue de 3.67% y la no subyacente de 9.15%.

Después de tres meses al alza, en agosto la actividad industrial volvió a terreno negativo a reportar una disminución de 0.5% respecto al mes previo, lo que representó su variación negativa más pronunciada en los últimos once meses. Este comportamiento reflejó principalmente la caída de 2.9% en la actividad de la construcción, básicamente por el descenso de 4.1% en el segmento de edificación. La generación de energía eléctrica, el suministro de agua y distribución de gas reportó una baja de 1.3%. No obstante, la minería tuvo un incremento mensual d 1.0%, después de tres meses consecutivos a la baja, mientras que la industria manufacturera creció 0.2%, después de haberse mantenido sin cambio un mes antes. No obstante, en agosto la variación anual de indicador general de la actividad industrial se mantuvo en terreno positivo al mostrar un avance de 0.2%, aunque contrasta con el alza de 1.2% que tuvo en julio.

ESTADOS UNIDOS 

El Departamento del Trabajo informó que durante septiembre los precios al consumidor mostraron un aumento de 0.1%, porcentaje inferior, tanto al observado un mes antes como al pronóstico del mercado, que en ambos casos fue de 0.2%.

Durante el mes, los precios de energía disminuyeron 0.5%, respondiendo por una parte, a la baja de 0.2% en los precios de las gasolinas y por otro, a la disminución de 0.8% en las tarifas de servicios como electricidad y distribución de gas.

Por su parte, los pecios del rubro de alimentos se mantuvo sin cambio, después de que el aumento de los precios de alimentos fuera del hogar aumentara 0.2%, compensando la baja de 0.1% en los precios de alimentos dentro del hogar.

Al excluir alimentos y energía, el indicador de precios subyacente en septiembre se elevó 0.1%, ligeramente por debajo de las estimación del mercado que anticipaba una alza de 0.2% y menor al registro del mes previo que fue también de 0.2%.

En términos anuales, el indicador general de precios al consumidor se elevó 2.3%, mientras que el indicador subyacente lo hizo en 2.2%

De acuerdo con los especialistas, a pesar del menor avance anual de los precios, esto no es suficiente para considerar que la FED también moderará su política de tasas de interés.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado
www.ceesp.org.mx

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