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CEESP: Notas sobre la Reforma Fiscal en Estados Unidos y la política fiscal en México

CEESP: Notas sobre la Reforma Fiscal en Estados Unidos y la política fiscal en México
enero 15
08:43 2018

La mayoría de los especialistas considera que una de las principales preocupaciones para el presente año se centra en los efectos que puede tener la reforma fiscal de los Estados Unidos sobre la economía mexicana, sobre todo cuando no existen las condiciones para que nuestro país reaccione con medidas similares. Hay que recordar que uno de los principales factores que fortalecen la estabilidad macroeconómica es la salud de las finanzas públicas.

Si bien es cierto que en algún momento podrían requerirse cambios, más allá de una modificación en las tasas impositivas, los ajustes deberían concentrarse principalmente en la calidad recaudatoria y en la asignación eficiente de los recursos.

No obstante, la nueva reforma fiscal en Estados Unidos tiene varias características que vale la pena tener presentes, con el objetivo de hacer una evaluación más certera de su posible impacto.

Primero es importante diferenciar entre la tasa nominal del ISR, que se redujo de 35% hasta 21% y la tasa efectiva. La tasa efectiva es aquella que pagan las empresas después de hacer todas sus deducciones sobre su utilidad contable y es mucho más alta que el 21% dado que con la reforma se eliminaron diversas deducciones, tal vez la más importante es la imposibilidad de deducir los pagos de impuestos realizados a nivel estatal, que van del 5% al 9% de los dependiendo de cada estado. Por lo tanto, la tasa efectiva para las corporaciones, será de entre 26% y 29 %, antes de otras deducciones y de otros subsidios.

La tasa efectiva es de especial relevancia para las comparaciones internacionales, debido a que refleja en buena medida la competitividad fiscal de los países. Para México, por ejemplo, aunque el cálculo de la tasa efectiva es complejo puesto que varía en función de cada sector, algunos estudios la ubican cerca del 12%, en tanto que otros consideran que se acerca más al 18%.

Por otro lado, el efecto de la reforma fiscal en Estados Unidos sobre las decisiones de las corporaciones es muy incierto. Es posible que los ajustes fiscales no representen un estímulo importante para las empresas, por lo que hay varios elementos que hay que considerar:

a) Actualmente las corporaciones cuentan con una enorme cantidad de efectivo en sus tesorerías (CASH), que sobrepasa los 2.3 billones de dólares (2.3 Trillions) cifra que equivale a una vez y media los fondos que ahorrarían las empresas como resultado de la reforma fiscal durante 10 años, estimados en 1.5 billones de dólares. Esto quiere decir que las corporaciones NO requieren dinero para invertir.

b) Evidentemente las empresas no han invertido. Las decisiones de inversión de estas corporaciones dependen esencialmente de la demanda que proyecten y que efectivamente se vaya dando, por lo que los ajustes fiscales poco harán al respecto.

c) En particular, en el caso de la reforma, hay que tener presente que es fuertemente regresiva y que no propiciará un incremento en el consumo ni en la demanda en general. Esta es otra razón por la que parece dudoso que las empresas lleven a cabo inversiones sin la existencia de un claro incremento en la demanda.

d) Es muy poco probable que empresas y corporaciones cambien sus decisiones de inversión por la reforma fiscal. En una encuesta reciente solo el 37% de empresas, medianas y pequeñas, dijo que consideraría invertir. El resto confirmó que pagarían deuda y comprarían acciones.

e) En ese sentido habría que ver con mucha prudencia, cuál es la reacción de empresas en el mundo y en México, con respecto a llevar a cabo inversiones en EEUU.

f) Es muy probable que los efectos no sean significativos.

En el caso de México hay varias consideraciones que se deben tener en el entorno de la reforma fiscal de los Estados Unidos.

a) En principio en México no existe ningún espacio fiscal para reducir los impuestos, solamente a costa de un incremento en el déficit publico. Esto es absolutamente inadmisible. Tengamos presente que la inflación que vivimos proviene de la devaluación provocada por el déficit y la forma en que se ha financiado, lo que produce la inestabilidad en el tipo de cambio.

b) Cualquier modificación al régimen del ISR, por lo tanto, debería ser compensada por medidas que incrementen el ingreso exactamente en la misma proporción. Ajustes en el gasto pudieran dar un pequeño espacio para cambios menores.

c) En este año electoral, no se llevará a cabo ningún cambio significativo en la política fiscal, como ya lo anunció el Ejecutivo.

d)Se podrán hacer ajustes mínimos en la ley de ingresos, pero nada que signifique una reducción importante de los ingresos del erario.

e) En los siguientes meses, y con la nueva administración habrá posibilidades de diseñar una nueva reforma fiscal de fondo. No antes. Y en ese sentido vale la pena plantear un proceso de trabajo con la SHCP, para ir platicando y diseñando una nueva reforma.

Evidentemente, la coyuntura no permite que nuestro país tenga una respuesta en las mismas condiciones, pero tampoco se puede asegurar completamente que dadas las características de la reforma estadounidense ésta nos limite la competitividad fiscal.

En este sentido, vale la pena tener una actitud prudente, para observar y conocer los efectos reales en EEUU, y en los planteamientos que se realicen. Recordemos que no es claro que efecto tenga en el mismo EEUU.

MÉXICO 

En principio en México no existe ningún espacio fiscal para reducir los impuestos, solamente a costa de un incremento en el déficit publico. Esto es absolutamente inadmisible. Tengamos presente que la inflación que vivimos proviene de la devaluación provocada por el déficit y la forma en que se ha financiado, lo que produce la inestabilidad en el tipo de cambio.Cualquier modificación al régimen del ISR, por lo tanto, debería ser compensada por medidas que incrementen el ingreso exactamente en la misma proporción. Ajustes en el gasto pudieran dar un pequeño espacio para cambios menores.En este año electoral, no se llevará a cabo ningún cambio significativo en la política fiscal, como ya lo anunció el Ejecutivo.

Durante diciembre el indicador general de precios al consumidor registró un incremento de 0.59%, lo que significó su alza más pronunciada para el mismo mes desde el año 2011. Este comportamiento propició que la inflación anual se elevara a 6.77%, para ubicarse como su nivel más alto desde mayo del 2001. El repunte mensual de los precios al consumidor se concentró en el alza de 0.42% del subíndice subyacente, que dada su mayor participación relativa generó el 52.5% del aumento total de los precios. El subíndice no subyacente, aun cuando tuvo un aumento mayor en el mes (1.09%), generó el 47.5% de la inflación total. En términos anuales, el indicador de precios subyacente aumentó 4.87%, en tanto que el no subyacente tuvo una alza de 12.62%, con lo que fue su mayor incremento desde septiembre de 1999.

Cifras desestacionalizadas indican que durante noviembre la actividad industrial del país registró una disminución mensual de 0.1%, con lo que acumuló tres meses consecutivos con variaciones negativas. De esta manera, su comparación anual reflejó una caída de 1.6%, con lo que ya son cinco meses seguidos a la baja. El descenso mensual del indicador general se atribuye principalmente a la baja de 1.2% en la actividad de la construcción, impulsada por la disminución de 0.6% que tuvo el segmento de edificación. Esto propició que en términos anuales registrara una caída de 5.2%, la octava cifra negativa de forma ininterrumpida. La manufactura por su parte, tuvo un avance mensual de 0.6% y uno anual de 2.2%, mientras que la generación eléctrica, agua y gas aumentó 5.7% y 2.9%, respectivamente. Por su parte, aunque la minería creció 0.1% en el mes, en términos anuales reportó una caída de 8.5%, con lo que acumuló 42 meses ininterrumpidos a la baja.

La inversión fija bruta mantiene signos de debilidad al reportar una disminución mensual de 1.0% durante octubre, con lo que ya son cinco meses seguidos con variaciones negativas. Durante el mes la mayor debilidad se observó en la inversión en maquinaria y equipo, que tuvo una disminución de 2.6%, originada principalmente, por la baja de 7.2% en la de origen nacional de la caída de 2.6% en la de origen importado. Por su parte, la inversión en construcción se redujo 1.6%. Con este comportamiento, la variación anual del indicador general de inversión fija bruta tuvo una caída de 3.2%, dentro de la cual la inversión en maquinaria y equipo tuvo una disminución anual de 2.8% y la construcción se contrajo 4.1%.

La incertidumbre sobre la situación económica para el presente año, en un contexto de elecciones presidenciales y la preocupación por los efectos de la reforma fiscal de los Estados Unidos y la renegociación del TLCAN, ya han incidido en las expectativas de los consumidores. De acuerdo con cifras desestacionalizadas, durante diciembre el indicador de confianza del consumidor disminuyó en 0.2 puntos respecto al mes previo, como consecuencia de resultados negativos en la percepción sobre la situación actual y futura, tanto de los hogares como de la economía en su conjunto. Por el contrario, el indicador que recoge la opinión sobre la posibilidad de comprar bienes duraderos, tuvo un avance de 0.3 puntos en el último mes del año, lo cual es consistente con el pago de aguinaldos.

ESTADOS UNIDOS

De acuerdo con el Departamento de comercio, durante diciembre pasado, las ventas al menudeo crecieron a un ritmo mensual de 0.4%, en línea con la expectativa del mercado, aunque muy por debajo del dato del mes previo cuando tuvieron una alza de 0.9%. El mayor dinamismo se observó en los segmentos de ventas en tiendas minoristas y en las de material de construcción y jardín, en donde en ambos casos se observó un incremento de 1.2%. Le siguió la venta en tiendas de comestibles que  aumentó 0.7%. Por su parte, las ventas de tiendas departamentales disminuyeron 1.1%.

De acuerdo con el Departamento del Trabajo, durante diciembre los precios al consumidor aumentaron 0.1%, porcentaje que estuvo tanto por debajo del 0.2% estimado por el mercado, como del alza de 0.4% que reportó un mes antes. Esta menor alza en el indicador general de precios, respondió principalmente al efecto proveniente de la disminución de 1.2% en el rubro de energía, dentro del cual resalta la baja de 2.7% en el precio de la gasolina. Por su parte, los precios del rubro de alimentos aumentaron 0.2%, suficiente para compensar la baja en energía. El subíndice subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0.3%, superando en este caso, tanto la expectativa del mercado que anticipaba una alza de 0.2% y el dato del mes previo que reportó una alza de 0.1%. En términos anuales, en diciembre el IPC total subió un 2.1%l, mientras que el subíndice subyacente aumentó 1.8%,

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado

www.ceesp.org.mx

 

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