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CEESP: Margen de maniobra de las finanzas

CEESP: Margen de maniobra de las finanzas
junio 19
08:11 2017

Durante los primeros cuatro meses del año las finanzas públicas muestran un desempeño favorable, en línea con el objetivo de lograr un superávit primario al final del presente ejercicio fiscal.

Resalta el trabajo que las autoridades hacendarias están haciendo en materia de gasto que, de acuerdo con las cifras más recientes, en el primer cuatrimestre del presente año resultó 2.3% inferior en términos reales respecto al mismo periodo del año pasado y 41.1 miles de millones menor a lo que se había programado para ese lapso.

El gasto público ha crecido significativamente en los últimos años y se ha insistido enfáticamente en que habría que reducirlo para evitar un mayor aumento en la deuda del país que, tomando el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público como indicador más amplio de la deuda, vemos que, del cierre del 2012 a abril del presente año, se ha incrementado en 58% en términos nominales, lo que en números absolutos representa un aumento de 3.4 billones de pesos.

Lograr ajustar el gasto público se ha hecho una tarea para las autoridades que cada vez se complica más, si consideramos que el margen de acción para hacerlo es prácticamente nulo.

Por una parte, el gasto programable sin considerar pensiones y jubilaciones, representa casi el 60% del gasto total, que se canaliza en su mayoría a rubros que no tienen una posibilidad amplia de reducción, ya que están destinados a programas sociales y un ajuste a la baja en ellos, podría incidir negativamente en el bienestar de diversos grupos de la sociedad.

Un rubro que refleja la complejidad de reducir el gasto es precisamente el ajuste a la baja que año con año sufre la inversión física dada la necesidad de atender otros compromisos gubernamentales. Sin embargo, esto ha tenido un efecto negativo en el ritmo de crecimiento de la economía.

La situación se complica más cuando dos de los principales rubros del gasto no programable (costo financiero y participaciones a entidades federativas), más los recursos destinados al pago de pensiones y jubilaciones, que son rubros en los que las autoridades tienen prácticamente un nulo margen de acción, representaron en conjunto 40.1% del total del gasto público en el periodo enero-abril, porcentaje que es el más alto en los últimos 16 años para un lapso similar.

Las participaciones a entidades federativas representan 17.1% del gato total, porcentaje que ha aumentado en los últimos años debido a un incremento en los ingresos públicos como consecuencia, por una parte, del efecto de la reforma tributaria y por otro, del

beneficio que ha generado el remanente del Banco de México en los años recientes. Sin embargo, la ineficiencia de la mayoría de las entidades federativas en materia de asignación del gasto, ha propiciado serios problemas de endeudamiento entre ellas, al grado de que los recursos que reciben mediante las participaciones federales, se han convertido en su principal aval para seguir ampliando sus deudas. Hay entidades que tienen comprometidas sus participaciones por varias décadas, tiempo en el que la población no verá un beneficio real de esos recursos.

Una presión importante seguirá siendo el gasto en pensiones y jubilaciones, que es el segundo en importancia de este grupo de conceptos al concentrar casi el 15% del gasto total y que son irrenunciables para el gobierno federal. Por su parte, el pago de intereses ha crecido en línea con el considerable aumento de la deuda pública y de las tasas de interés. En el periodo enero-abril, 8.2% del gasto total se destinó a este rubro, prácticamente el doble de lo que representó en el 2012, cuando el porcentaje durante el mismo periodo fue de 4.4%.

Aun cuando se logren los objetivos planteados en el Presupuesto de Egresos para el 2017, es claro que las presiones seguirán por algún tiempo, toda vez que además de una necesidad constante de mayores ingresos, las presiones sobre el gasto seguirán latentes. En principio, es fundamental consolidar fuentes de ingresos permanentes y dejar de depender de los ingresos no recurrentes. Para ello se requiere una política tributaria que vaya de la mano con el objetivo de crecimiento y bienestar del país, lo que significa que en este caso debe predominar una carga impositiva equitativa que se convierta en un estímulo para la inversión y el empleo.

Por otro lado, es evidente que la posibilidad de mayores ajustes al gasto es limitada, además de que podría afectar otros aspectos, como es la calidad del capital humano del sector público y seguir limitando la inversión física.

En este contexto es claro que la prioridad debe ser un mayor énfasis en la mejor asignación y eficiencia del gasto. Que realmente se destine a cumplir sus objetivos, tanto en materia de bienestar de los hogares, como de proveedor de la infraestructura necesaria para potenciar el sector productivo.

Asimismo, las entidades federativas tienen que contribuir mediante una buena recaudación sin que esto signifique un atentado contra la actividad productiva.

La asignación eficiente de los recursos públicos vuelve a colocarse como el principal objetivo. Los modestos ajustes al gasto han contribuido a reducir algunas presiones, pero poco se ha hecho en materia de un control estricto de su asignación. Aun cuando existen instrumentos para ello, como la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y la Ley de Coordinación Fiscal, es claro que se requiere de apoyo adicional. En este caso, existen diversas instancias internas y externas que dan seguimiento al gasto del sector público, pero ninguna con la suficiente fuerza para incidir en cambios reales. La existencia de un organismo con independencia total que tenga la libertad de hacer recomendaciones y estas sean tomadas en cuenta, sin duda contribuiría a reducir el sesgo hacia mayores déficits y hacer más transparente la operación gubernamental, generando mayor confianza para los inversionistas.

MÉXICO

Durante las últimas semanas el tipo de cambio se ha recuperado de manera importante, de tal manera que al cierre de la semana pasada se ubicó en 17.94 pesos por dólar, lo que es una buena señal si se considera que este es su nivel más bajo desde mayo del año pasado y está muy alejado de su máximo cercano a los 22 pesos que tuvo a principios de este año. Esto puede estar respondiendo a un entorno de menor incertidumbre sobre el futuro de nuestro país en un contexto internacional que comienza a verse más relajado, si se considera que el tono del gobierno de los Estados Unidos en cuanto a la renegociación del TLCAN es más moderado. Un mejor entorno en cuanto a la evolución de las fianzas públicas puede ser oro factor que esté incidiendo en la evolución del tipo de cambio. Asimismo, las medidas de política monetaria también se reflejan en este comportamiento del mercado cambiario, manteniendo el atractivo del país para el capital extranjero, gracias a que las calificadoras han mantenido el grado de inversión para nuestro país. Después de que la FED aumentó sus tasas de interés, es probable que el Banco de México haga lo mismo en su próxima reunión, lo que podría mantener la fortaleza reciente de la moneda mexicana.

ESTADOS UNIDOS 

El Departamento del Trabajo informó que durante mayo los precios al consumidor disminuyeron 0.1%, cuando el mercado anticipaba que se mantuvieran sin cambio. Este resultado respondió principalmente a la disminución de 2.7% en el rubro de precios de energía, en el que destaca la baja de 6.4% en los precios de la gasolina. Por su parte, los precios del rubro de alimentos tuvieron un alza de 0.2% durante el mes. Excluyendo alimentos y energía, el indicador subyacente reportó una alza de 0.1%. En términos anuales, la inflación se ubicó 1.9%.

La reserva Federal señaló que en mayo la actividad industrial se mantuvo sin cambio, en línea con la expectativa del mercado, luego de haber tenido un avance de 0.1% un mes antes. Después de haber aumentado 1.1% en abril, en mayo la actividad manufacturera se contrajo 0.4%, respondiendo principalmente a la disminución de 0.8% en la producción de bienes duraderos. La de bienes no duraderos aumentó 0.1%. Por su parte, en mayo el indicador de la minería aumentó 1.6%, después de un incremento de 1.5% en abril. El índice de producción de servicios público subió 0.4% luego de un aumento de 0.7% el mes previo.

El Census Bureau informó que de acuerdo con cifras ajustadas a tasa anual, durante mayo se inició la construcción de 1.092 millones de viviendas, cifra que resultó inferior en 5.5% a la reportada el mes previo y 2.2% por debajo de su nivel del mismo mes del año pasado. Respecto al pronóstico del mercado resultó inferior en 11.0%. Los permisos de construcción también disminuyeron, pero en esta caso se observó una baja mensual de 4.9%, para ubicarse en 1.168 millones de permisos. Comparado con el mismo mes del año pasado, se aprecia una baja de 1.9%.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado

www.ceesp.org.mx

 

 

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