Veritas Online

Económico y Financiero

CEESP: La situación del mercado laboral

CEESP: La situación del mercado laboral
febrero 20
09:29 2017

Después de la disminución estacional de 319,217 registros de trabajadores afiliados al IMSS durante diciembre, que fue la mayor pérdida para el mismo mes en los últimos ocho años, el repunte de 83,292 registros que dio a conocer el instituto durante enero, fue considerado por las autoridades como un logro histórico al ser la mayor cifra para el mismo mes en los últimos nueve años.

Este comportamiento permitió que las fuentes oficiales volvieran a resaltar que el mercado laboral ha mejorado significativamente en lo que va del sexenio, apoyándose principalmente en la evolución del número de registros del IMSS, toda vez que de diciembre del 2012 a enero del 2017, el número de trabajadores afiliados aumentó en 2.6 millones de registros, cifra que rebasa significativamente los datos reportados al menos para el mismo periodo de los dos sexenios anteriores.

Sin embargo, esta opinión es limitada debido a que esta variable no es un buen indicador ni de la evolución real de la ocupación ni de las necesidades que tiene el país en materia de empleo.

En lo que va del sexenio, las cifras indican que el número de registros al IMSS ha mantenido un ritmo de crecimiento superior al de la economía, cuando en años anteriores la evolución de estas dos variables era muy parecida. De acuerdo con las cifras oficiales, durante el periodo 2000-2012, tanto la tasa promedio de crecimiento de los registros de trabajadores afiliados al IMSS como del PIB fue de 2.4%, mientras que en el lapso del 2013 al 2016 las tasas de crecimiento promedio fueron de 3.8% y 2.1%, respectivamente.

1

Este atípico comportamiento, en el que el mercado laboral medido como el número de trabajadores afiliados al IMSS, mantiene una tendencia al alza en un entorno en el que el PIB se sigue debilitando y las expectativas de crecimiento económico continúan ajustándose a la baja, sigue generado incertidumbre y confusión acerca del origen real del dinamismo de este indicador de empleo. En este contexto ya se ha mencionado que un mayor número de trabajadores afiliados al IMSS, no necesariamente significa nuevos empleos. Una buena parte de este aumento es solo en el número de registros, es decir únicamente muestra la formalización de trabajadores que ya tenían un empleo, por lo que no toda la afiliación tiene que ver con la creación de nuevas plazas de trabajo, y por lo tanto, no es un indicador real de la evolución del mercado laboral.

Desde hace ya varios años este comportamiento se había hecho evidente. En su momento el BBVA realizó un cálculo en el que señaló que del total del aumento de trabajadores afiliados al IMSS en el 2014, 51% fueron efectivamente nuevos empleos, mientras que el 49% fueron puestos de trabajo que solo se formalizaron, lo que en buena medida pudo responder al efecto generado por el Programa de Formalización del Empleo que inició en el 2013, así como del efecto de las auditorías laborales.

No obstante, cifras que reflejan de mejor manera la situación del mercado laboral del país, no solo en cuanto a la evolución de la población ocupada, sino a la calidad de la ocupación, son las publicadas por el INEGI mediante los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, los cuales en su más reciente actualización, indican que en el cuarto trimestre del 2016 la población ocupada ascendió a 52.1 millones de personas, 555.2 mil más que en el mismo trimestre del año pasado, número que contrasta con los 732.6 mil nuevos registros en el IMSS durante todo el año pasado, lo cual nos puede dar una idea de los que realmente fueron nuevos puestos de trabajo y cuantas personas que ya estaban ocupadas solo se registraron en seguridad social.

Es cierto que la población ocupada ha seguido creciendo, aunque es importante señalar, por una parte, que su dinamismo se moderó significativamente el año pasado, si se considera que el aumento en el número de ocupados fue poco menos de la tercera parte de lo que se reportó en el 2015, y por otra, que la calidad de los puestos de trabajo continuó deteriorándose.

Sin embargo, no solo es indispensable ampliar la ocupación, sino mejorar sus condiciones laborales de tal manera que haya más puestos de trabajo mejor remunerados, lo que sólo se puede lograr con importantes incrementos en la inversión y en la productividad. Evidentemente las necesidades del país van más allá de reducir al máximo el número de desempleados, que al cierre del cuarto trimestre del 2016 sumaron 1.9 millones de personas, 329.4 mil menos que un año antes. Además de esto, se debe considerar que dentro de la ocupación también es obvia la necesidad de más empleos de jornadas completas, lo cual se refleja en los 3.7 millones de personas subocupadas, que además de ser un buen indicador de la precariedad del mercado laboral, es una segunda medida de los puestos de trabajo que requiere la población.

Si ya los 5.6 millones de personas que suman la desocupación y la subocupación es una cifra elevada de los requerimientos que tiene el país en materia de puestos de trabajo, el bajo crecimiento de la economía ha agudizado la complejidad para conseguir un empleo, independientemente si es formal o no. Esto ha llevado a un número considerable de personas a desistir de la búsqueda de un empleo por considerar que no tenían oportunidad para ello, pero tienen interés en trabajar. Las cifras del INEGI indican que en esta condición se encuentran un total de 5.9 millones de personas, universo que simplemente refleja la enorme necesidad de fortalecer la actividad productiva del país, con el objetivo de facilitar la generación de empleos formales de calidad, situación que se puede complicar si se materializa la deportación masiva de mexicanos desde los Estados Unidos.

Al sumar todas estas cifras se tiene que la brecha laboral, que da una idea mucho más exacta del total de puestos de trabajo que requiere la población, fue de 11.5 millones en el cuarto trimestre del año.

La calidad del empleo es fundamental para mejorar el bienestar de los hogares y fortalecer el mercado interno. Sin embargo, las cifras indican que las nuevas contrataciones siguen concentrándose en los niveles salariales más bajos, agudizando la precariedad del mercado laboral y poniendo en riesgo la evolución del consumo.

Al cierre del cuarto trimestre del 2016, la población ocupada total del país sumó 52.1 millones de personas, lo que significó un aumento de 555.2 mil ocupados respecto al mismo lapso de un año antes, cifra que contrasta con el aumento de 1.7 millones de ocupados que se reportó en el 2015.

La menor capacidad de creación de nuevos puestos de trabajo durante 2016, que se puede relacionar con un menor ritmo de crecimiento y del deterioro de la confianza que se reflejó en parte en menores niveles de inversión, llevó a que la demanda de empleo se incrementará, propiciado una disminución de los salarios que se ofrecen, debido a que la necesidad de la población por tener un empleo la ha llevado a aceptar salarios bajos.

De los 555.2 miles de nuevos ocupados en la economía en el 2016, 1.1 millones se ocuparon con ingresos de hasta 3 salarios mínimos, en tanto que el universo con ingresos superiores a los tres salarios mínimos disminuyó en 642.4 miles. Los rubros en donde se registran los ocupados que no reciben ingresos y los no clasificados aumentaron en 149.1 mil.

2

Este proceso de precarización no es nuevo, aunque es importante resaltar que se agudizó en los últimos cuatro años. De acuerdo con cifras de la ENOE, del 2013 al 2016, el número de ocupados con ingresos de hasta tres salarios mínimos, aumentó en 3.9 millones, mientras que los ocupados con ingresos superiores a los tres salarios mínimos se redujeron en 1.3 millones. En los primeros cuatro años del sexenio pasado, el primer grupo mencionado tuvo un aumento de 1.7 millones de ocupados, en tanto que el segundo segmento tuvo una pérdida de 1.3 millones de personas.

Las necesidades de la población son evidentes, sin embargo, los incentivos para invertir y generar empleos se han deteriorado. Bajo crecimiento económico, ausencia de estado de derecho, corrupción, impunidad, inseguridad, exceso de regulación y ahora el efecto de las políticas de los Estados Unidos en contra de México y otros factores más que siguen ganando terreno y limitando la posibilidad de un entorno más amigable para los negocios. Hay que insistir en que la inversión es la principal fuente de generación de empleos de calidad y la mejor forma de reducir la pobreza.

México

El deterioro de la confianza empresarial, que se concentra principalmente en la preocupación sobre si este es el momento adecuado para invertir, comenzó a tener incidencia sobre los flujo de inversión en la economía.

Cifras de la Secretaría de Economía indican que durante el 2016 el flujo de inversión extranjera directa sumó 26,738.6 millones de dólares (md), cifra que resultó 19.4% inferior a la reportada un año antes.

Esta caída tuvo su origen en la disminución de 22.6% en el rubro de nuevas inversiones, de 22.2% en la de reinversión de utilidades y 12.0% en la de cuentas entre compañías.

3

Como ya se anticipaba, la mayor disminución en los flujos de inversión fue de aquellos provenientes de los Estados Unidos, que tuvieron una caída anual de 39.6%. La entidad federativa que mayormente resintió la disminución de los flujos de inversión durante el 2016, fue el Estado de México, en donde el flujo de recursos provenientes del exterior resultó 975.4 millones de dólares menor al del 2015. le Siguió San Luis Potosí con una pérdida de 935.3 md.

Estados Unidos 

El Departamento del Trabajo informó que durante enero, los precios al consumidor tuvieron un incremento mensual de 0.6%, porcentaje que además de representar el doble del aumento esperado por el mercado, fue el más pronunciado desde febrero del 2013. Este resultado provino principalmente del alza de 4.0% en los precios de energía tras un repunte de 7.8% en los de la gasolina. Los precios de alimentos aumentaron 0.1% en el mes. Excluyendo alimentos y energía, el subíndice subyacente tuvo una alza mensual de 0.3%. En términos anuales, la inflación total se elevó 2.5%, mientras que el indicador subyacente lo hizo en 2.3% anual. Estos resultados reflejan las mayores presiones inflacionarias, lo que podría elevar el potencial para un alza de tasas de interés en la próxima reunión de la FED en marzo.

4

Por su parte, el Departamento de Comercio señaló que en enero las ventas al menudeo aumentaron a un ritmo mensual de 0.4%, superando el pronóstico del mercado de 0.1%. Excluyendo automóviles, las ventas al por menor subieron 0.8% en el mes. Las ventas de vehículos automotores cayeron 1.4%, aunque por otro lado no hubo signos de debilidad en prácticamente ninguno de los rubros de las ventas minoristas de enero. Los mejores resultados se observaron en las ventas de estaciones de gasolina, que crecieron 2.3% en el mes y en el aumento de 1.8% de las ventas de productos deportivos y de esparcimiento. Este desempeño en el primer mes del año, se traducirá en un aporte positivo a las previsiones del PIB del primer trimestredel presente año.19

Por su parte, la Reserva Federal informó que en enero la producción industrial disminuyó 0.3%, cuando el mercado esperaba que se mantuviera sin cambio. Por segundo mes consecutivo, la producción manufacturera aumentó 0.2%, a pesar de una disminución de 2.9% en la producción de vehículos automotores y sus partes. La producción minera creció 2.8%, mientras que la producción de servicios públicos disminuyó 5.7%, respondiendo a una reducción en la demanda de calefacción por un inusual clima cálido en esta temporada.



213

Agenda económica: Febrero

Captura1

 

Indicadores financieros semanales 

CAPTURA2

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado
www.ceesp.org.mx

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment

A %d blogueros les gusta esto: