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CEESP: La importancia de las variables económicas

CEESP: La importancia de las variables económicas
enero 08
08:50 2018

Aun cuando todavía no hay resultados para todo el 2017, la información disponible sobre la evolución de los principales indicadores económicos reflejan un evidente debilitamiento hacia finales del año, lo que sin duda propiciará que la tasa de crecimiento económico se ubique por debajo de lo que se había anticipado, además de generar un posible deterioro de las expectativas para el 2018, sobre todo por el efecto del significativo ajuste de los precios de combustibles y no solo de gasolinas, sino del gas doméstico que tendrá un impacto importante en el ingreso de las familias.

Insistir en que la actividad económica mantiene un comportamiento favorable, resaltando la creación de más de 3 millones de empleos formales en lo que va del sexenio, un buen ritmo de crecimiento del PIB que supera al de otros países, así como un nivel de deuda manejable con una tendencia a la baja, cuando estos argumentos pueden ser cuestionados con base en las cifras oficiales, puede generar un efecto negativo en la confianza empresarial y de los consumidores

Aunque a primera vista los datos oficiales reflejan este entorno, es importante reflexionar si son estas las variables que deben tomarse en cuenta o la forma de hacerlo para considerar que la economía mexicana está tan fortalecida como se señala. La importancia de una interpretación correcta de la evolución de las variables económicas es fundamental para evitar escenarios que pueden generar un ambiente de confianza volátil, que en el corto o mediano plazo podría revertirse y jugar un papel en contra de la inversión y el consumo, principales motores del crecimiento.

El resultado más celebrado es el comportamiento del sector laboral, en el que, con base en el número de trabajadores registrados en el IMSS, se ha enfatizado en la creación de 3 millones 366 mil empleos formales en lo que va del sexenio (datos a septiembre), cifra que supera ampliamente la reportada en el mismo lapso de los dos sexenios previos: 2.2 millones de registros más que en el periodo 2001-2005 y 1.7 millones más que en el lapso 2007-2011. Sin embargo, se debe considerar que no todos los trabajadores que han sido registrados al IMSS corresponden a nuevos puestos de trabajo, toda vez que una buena parte de ellos fueron trabajadores que se dieron de alta en la institución pero que ya tenían un empleo.

La mejor forma de darle seguimiento al sector laboral es mediante la evolución de la población ocupada del país que reporta el INEGI en su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, de la cual se obtiene que, en el lapso considerado, la ocupación del país aumentó en 3 millones 616 mil personas, cifra muy parecida a la que reportan las cifras del IMSS como empleo formal. Un aspecto que resalta en este caso, es que la diferencia con el aumento de población ocupada en los sexenios previos no es tan significativa como la que resulta de comparar la evolución de los registros en el IMSS. De acuerdo con las cifras del INEGI, el aumento de la población ocupada en lo que va del presente sexenio superó en solo 592 mil el resultado del periodo 2001-2005 y en 208 mil el dato del lapso 2007-2011.

Si la cifra del aumento de los registros en el IMSS correspondiera al aumento de la población ocupada, esto significaría que todos los nuevos empleos generados en estos últimos cinco años en la economía fueron formales, lo cual podría sugerir que el ritmo de crecimiento económico ha sido suficiente prácticamente para satisfacer las necesidades de empleo de la población. Sin embargo, cuando se observa el comportamiento de la ocupación con acceso a servicios de salud, se aprecia que, en el lapso referido, estos aumentaron en un millón 887 mil personas, equivalente al 52.2% del aumento de la población ocupada, lo que sugiere que, del total del aumento en el número de asegurados al IMSS, casi 48% ya tenía empleo y solo reflejaron un proceso de formalización.

Los esfuerzos que se han realizado para mejorar la situación del mercado laboral han sido encomiables. El programa de formalización que se inició en 2015 ha favorecido a un importante número de familias con los beneficios de integrarse al mercado laboral formal. Mejorar la situación de las familias con servicios de salud y con la posibilidad de acceder con mayor facilidad a los mecanismos de financiamiento, sin duda son factores importantes que pueden reflejarse en un mejor entorno de la distribución del ingreso.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que si bien el ritmo de crecimiento de la economía mexicana durante 2016 (2.9%) fue superior al de países como Alemania (1.9%) Canadá (1.5%), Estados Unidos (1.5%) y Brasil (-3.6%), también es cierto que el avance que reportó en ese año ubicó a México en el lugar 95 de un total de 192 países, después de que un año antes ocupara la posición 88 cuando creció 3.3% anual. No obstante, se debe resaltar que a pesar de su modesto ritmo de avance, la economía mexicana ha mantenido cifras positivas desde el inicio del 2010, consolidándose como un factor importante de la fortaleza macroeconómica del país, aunque es evidente que se requieren mayores tasas de crecimiento de manera sostenida, con el objetivo de mejorar el nivel de bienestar de los hogares.

Uno de los temas más controvertidos es el fuerte incremento de la deuda total del sector público medida a través de Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) que, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda, se anticipa que al cierre del presente año se ubique en 48% como porcentaje del PIB, después del 50.2% que se tenía previsto originalmente y del 50.1% reportado durante el 2016.

Esta disminución es una buena señal, aunque se debe tener en cuenta que este comportamiento se puede atribuir en buena medida al efecto proveniente del ajuste de las cifras de Cuentas Nacionales como consecuencia del cambio de año base, ya que esto propició que la cifra del PIB nominal se ajustara al alza, ocasionando que el monto de deuda representara un porcentaje más bajo.

Si solo se considera el valor nominal de la deuda total, las estimaciones oficiales indican que podría concluir el sexenio en niveles de 10.8 billones de pesos, es decir, superior en 82% al monto de inicios del sexenio. Reducir los niveles de deuda es indispensable para reducir presiones en las cuentas externas del país, en el mercado cambiario y en la inflación.

Un tema en el que ha insistido constantemente el CEESP, es en la eficiencia de la asignación del gasto público. Si bien el reporte de la SHCP señala que durante los primeros once meses del año el gasto total ejercido resultó 43.4 mil millones menor que el del año previo, si se compara con la cifra aprobada por el Congreso para el mismo periodo esta resulta todavía superior en 109.6 mil millones de pesos.

La preocupación para el 2018 aumenta con las presiones inflacionarias provenientes del ajuste de los precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno federal, entre los que resaltan los recientes aumentos en el gas doméstico, y todos los servicios oficiales. Aunado a esto, se tienen las presiones cambiarias que podrían incidir negativamente en la inflación subyacente, limitando la posibilidad de que la inflación moderara su ritmo de crecimiento. De hecho, en la última encuesta de expectativas que realizó el Banco de México durante 2017, el promedio del pronóstico de inflación para el 2018 volvió a ajustarse al alza para ubicarse en 3.96%

En este contexto, aumenta la posibilidad de que el Banco de México tenga que ajustar al alza sus tasas de interés, lo que ayudaría a mantener la tenencia de valores gubernamentales en poder de no residentes, reducir déficit de cuenta corriente, cuidar las reservas internacionales y proteger el poder adquisitivo, aunque por otro lado tendría un efecto negativo en el consumo y la Inversión.

Es fundamental tener claro el entorno que enfrenta la economía mexicana y sus fortalezas, con el objetivo de plantear las mejores políticas públicas para mantener la fortaleza de la estabilidad macroeconómica y estimular un mayor crecimiento, sobre todo en un ambiente en el que además habrá que hacer frente a los efectos de la resolución del TLCAN y la reforma fiscal de los Estados Unidos.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado

www.ceesp.org.mx

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