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CEESP: Evolución de los trabajadores afiliados al IMSS

CEESP: Evolución de los trabajadores afiliados al IMSS
abril 29
2019

Recientemente el IMSS dio a conocer su reporte de marzo en el que señala que el total de trabajadores afiliados aumentó en 48,515 registros en ese mes, resultado que generó preocupación en cuanto al avance del empleo formal toda vez que, además de resultar 46.4% menor al avance reportado en igual mes del año pasado, fue el menor aumento para el mismo mes desde 2009. El total de trabajadores afiliados en el IMSS en los primeros tres meses del año aumentó en 269,143, cifra 27.0% menor a la reportada en igual lapso del año pasado.

Con estos resultados se tiene que en los últimos doce meses el universo de registros de trabajadores al IMSS aumentó en 561,511, que también marca una disminución, de 29.2% respecto a los doce meses precedentes.
No obstante lo anterior, utilizando otro comparativo, el universo total de trabajadores afiliados al IMSS al cierre de marzo creció 2.8% respecto al mismo mes del año pasado. Pero esto también puede ser preocupante si se considera que este fue su menor avance desde febrero de 2014 y marca una clara tendencia a la baja desde inicios del 2018.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que el registro de trabajadores al IMSS no necesariamente es un buen indicador ni de la evolución real de la ocupación total ni de las necesidades que tiene el país en materia de empleo.

En los últimos seis años, las cifras indican que el número de registros al IMSS ha mantenido un ritmo de crecimiento superior al de la economía, mientras que en años anteriores la evolución de estas dos variables era muy parecida. De acuerdo con las cifras oficiales, durante el periodo 2000-2012, la tasa promedio de crecimiento de los registros de trabajadores afiliados al IMSS fue de 2.4%, mientras que la del PIB fue de 2.1%. En el periodo que va de del 2013 al primer trimestre del 2019 la evolución cambio, puesto que las tasas de crecimiento promedio fueron de 3.7% y 2.3%, respectivamente.

Es posible que este atípico comportamiento sea consecuencia del Programa de Formalización del Empleo que inició en el 2013, y es por eso que no todos los registros en los que aumentó el número de asegurados al IMSS corresponden a nuevos puestos de trabajo, ya que buena parte de ellos integra a trabajadores que ya estaban ocupados y que simplemente se incluyeron en los registros de seguridad social.

En este contexto, se puede decir que el proceso de fiscalización laboral que llevaron a cabo las autoridades contribuyó para que la tasa de crecimiento del universo de registros en el IMSS superara el ritmo de crecimiento de la economía.

En un documento elaborado por BBVA sobre la Situación México, 2º Trimestre 2017, se señala que del cierre del 2013 al primer trimestre del 2017 el número de trabajadores afiliados creció en 2.5 millones, aunque cerca del 60% de ellos se atribuye al proceso de formalización, es decir, al registro de quienes ya tenían empleo. El resto sí corresponde a nuevos puestos de trabajo producto del crecimiento de la actividad económica.
Lo anterior puede ser indicio de un mejor entorno del mercado laboral, toda vez que un trabajador registrado tiene el beneficio de contar con servicios de salud, un programa de jubilación, acceso a guarderías para sus hijos y la posibilidad de obtener un crédito para vivienda. Es decir, de alguna forma los servicios del IMSS si serían valorados positivamente por los trabajadores, respecto a su costo para ellos.

Es por ello que la disminución del ritmo de crecimiento de los trabajadores al IMSS genera preocupación en dos sentidos. Por una parte, refleja un menor dinamismo de la actividad económica del país, y con ello la limitación que tienen las empresas para crear nuevos puestos de trabajo. Por otro lado, puede ser un indicio del agotamiento del proceso de formalización.

El principal motor del crecimiento es la inversión, y al incrementarse el acervo de capital se pueden crear actividades más productivas, capaces de generar más empleos de calidad y mejorar el bienestar de la población. Con el tiempo, esta es condición para la solución a la informalidad y en buena parte para la reducción de la pobreza.

Es claro que el principal motor del crecimiento no está funcionando como debiera ya que los niveles de inversión en México no han sido los suficientes para lograr que el ritmo de crecimiento de la economía sea mayor al 2.4% promedio en los últimos 25 años.

El mercado laboral se ha visto afectado por esta situación. La baja inversión limita que las empresas generen un mayor número de puestos de trabajo, además de contribuir a una constante precarización del ingreso de las familias, debido a que la menor demanda de trabajo ha llevado a la disminución de los salarios. La generación de empleos es importante, pero es deseable que sean de calidad, con mejores salarios y prestaciones sociales

En general, si bien el registro de trabajadores al IMSS como indicador del empleo formal es limitado, ofrece una idea del impacto que tiene el ritmo de crecimiento de la economía en cuanto a creación de nuevos empleos y la posibilidad de las empresas de formalizar cada vez más a su personal.

MÉXICO 

Aun cuando en febrero la economía mantuvo un comportamiento positivo, se siguen observando signos de debilidad. El reporte mensual del INEGI, indica que en febrero el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) registró un incremento mensual de 0.3%, porcentaje que si bien fue una décima de punto porcentual mayor al del mes previo, su comparación anual reportó un avance de 1.1%, porcentaje inferior al 1.2% de enero. El mayor dinamismo mensual se observó en las actividades primarias que crecieron 3.5% en el mes, de tal manera que respecto al febrero del año pasado mejoraron en 9.3%. Le siguieron las actividades secundarias, que en febrero tuvieron una mejora de 0.3%, aunque este resultado fue insuficiente para evitar que su comparación anual mantuviera un comportamiento negativo por cuarto mes consecutivo al mostrar una baja de 0.9%. Las actividades terciarias crecieron a un ritmo mensual de 0.1%, mientras que su variación anual fue positiva en 1.7%, aunque este fue su segundo avance más bajo desde marzo del 2014.

Durante la primera quincena de abril los precios al consumidor registraron una disminución de 0.03%, comportamiento que respondió principalmente a la baja de 1.32% en los precios del subíndice de precios no subyacente, que reflejó la disminución de 2.97% en los precios de rubro de energéticos. Por su parte, el subíndice de precios subyacente registró un aumento de 0.40%, impulsado principalmente por el alza de 0.52% en los precios de servicios, dentro de los que resaltó el incremento de 27.19% en las tarifas de transporte aéreo y el alza de 19.39% en los servicios turísticos en paquete. No obstante, la inflación anual registró un repunte para ubicarse en 4.38%. La inflación anual subyacente fue de 3.94% y la no subyacente de 5.77%.

En febrero las ventas al menudeo reportaron un incremento mensual de 1.2%, después de haber crecido 2.7% enero. Este resultado respondió a la evolución positiva en siete de los nueve segmentos que integran el indicador general, resaltando el crecimiento de 3.4% en las ventas de vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes, seguida de las ventas de productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado que crecieron 2.1%. Por el contrario la mayor pérdida se observó en las ventas de enseres domésticos, computadoras, artículos para la decoración de interiores y artículos usados, que cayeron 3.7% en el mes. Con estos resultados, la variación anual de las ventas minoristas fue positiva en 1.6%.

Al cierre del primer trimestre del año los indicadores de empleo y desempleo continuaron mostrando debilidad, ya que por una parte, en marzo la tasa de desocupación tuvo un repunte para ubicarse en 3.6%, que fue su mayor nivel desde diciembre del 2016. Por su parte, la tasa de subocupación repuntó a 7.1%, cuatro décimas más que un mes antes. Además, la calidad de los puestos de trabajo que se generan sigue siendo precaria, lo cual se refleja en la evolución de la tasa de condiciones críticas de ocupación, que en marzo se ubicó en 19.5%, la segunda más alta desde que se inició la serie.

Por primera vez en 29 meses, en marzo la exportación de mercancías registró un comportamiento negativo al reportar una caída anual de 1.2%, respondiendo a la disminución de 2.0% en las exportaciones petroleras y de 1.2% en las no petroleras. Por el lado de las importaciones también se observó debilidad al mostrar una disminución de 0.5%, originada principalmente, por la caída de 4.6% en las importaciones de bienes de consumo. De esta manera, el saldo de la balanza comercial fue deficitario en 1,429.5 millones de dólares.

ESTADOS UNIDOS 

De acuerdo con la primera estimación del Departamento de Comercio, durante el primer trimestre del presente año el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anualizada de 3.2%, porcentaje que superó significativamente la expectativa del mercado que anticipaba una avance de 1.9%. La mayor incidencia en el crecimiento del PIB provino de las exportaciones netas, que aportaron 1.03 puntos porcentuales, Le siguió la inversión doméstica con 0.92 puntos y el gasto en consumo con 0.82 puntos. Asimismo, el gasto del gobierno aportó 0.41puntos porcentuales. De acuerdo con los especialistas, la economía estadounidense muestra un crecimiento sólido y presiones inflacionarias moderadas.

De acuerdo con el reporte de la National Association of Realtors, durante marzo las ventas de casas existentes disminuyeron 4.9%, mientras que el mercado anticipaba una disminución de 2.0%. Las ventas de casas disminuyeron en todas las regiones geográficas, sobresaliendo el medio oeste donde cayeron 7.9%. Le siguió el oeste con una baja de 6.0%, el sur con una de 3.4% y el noreste con una caída de 2.9%. En términos anuales la venta de casas existentes se contrajo 5.4%.

Por su parte, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano informó que en marzo la venta de vivienda nueva creció 4.5%, contrario a la expectativa del mercado que anticipaba una disminución de 2.4%. A excepción de la zona geográfica del noreste, donde las ventas de vivienda nueva cayeron 22.2% en el mes, en el resto de regiones se observaron resultados positivos. En el medio oeste las ventas crecieron 17.6%, en el oeste 6.7% y en el sur 3.6%. En su comparación anual, la venta de vivienda nueva creció 3.0%.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado A.C.
www.ceesp.org.mx

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