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CEESP: Cae la economía en el primer trimestre

CEESP: Cae la economía en el primer trimestre
mayo 06
2019

Normalmente, en el primer año de cada sexenio se registra una disminución en el ritmo de crecimiento de la economía, que en mayor o menor medida puede atribuirse al periodo de aprendizaje del nuevo gobierno. Por cierto, ello debería mitigarse en buena parte si los proyectos y programas públicos fuesen más permanentes y multianuales. La estimación preliminar del INEGI sobre el crecimiento del PIB en el primer trimestre del año indica que en esta ocasión el debilitamiento de la actividad productiva ha sido notoriamente más pronunciado. Si la estimación es correcta, no se avizora una recuperación importante en el horizonte.

La estimación señalada muestra una caída de 0.2% respecto al trimestre previo. Lo que no sorprende después de eventos como el desabasto de combustibles y el bloqueo de vías férreas, que seguramente afectaron a la actividad económica, ya que, según diversos organismos empresariales, tuvieron un efecto importante en su actividad que pudo llegar a ser de tres décimas del crecimiento del PIB. Ello se sumó a las consecuencias sobre el crecimiento de la reducida inversión, que viene cayendo desde el año pasado y que seguramente fue impactada negativamente por la cancelación del aeropuerto.

La estimación del crecimiento del PIB en el primer trimestre del año, sin embargo, sí contrasta en cierta medida con los resultados del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que reportó avances en los primeros dos meses del año. También contrasta con las estimaciones reveladas por algunos analistas, ya que, de acuerdo con la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado que realiza el Banco de México, solo el 26% del porcentaje de opinión consideró la posibilidad de una variación negativa del PIB en el primer trimestre del año.

El mayor debilitamiento y, por supuesto, la mayor incidencia negativa en el resultado del PIB provino de la caída de 0.6% en las actividades secundarias, industria, que además fue su segundo trimestre consecutivo a la baja.

Le siguió la disminución e 0.2% en las actividades terciarias que, debido a su mayor participación relativa, significó restarle una décima de punto porcentual al crecimiento total del PIB.

Por su parte, el sector primario tuvo un desempeño favorable al crecer 2.6% en el trimestre, que fue su mayor avance desde finales del 2013. Pero fue insuficiente para compensar las caídas de los sectores secundario y terciario, a pesar de haber aportado casi una décima de punto porcentual. El buen desempeño del sector primario puede estar relacionado con el inicio del programa del Gobierno Federal, Sembrando Vida.

Evidentemente la evolución anual de los indicadores del PIB puede dar una mejor visión de su debilitamiento desde finales del 2017.

En términos anuales, el INEGI estima que durante el primer trimestre el PIB creció a una tasa de 0.2%, que sería la más baja desde el último trimestre del 2009 y también la menor para el primer trimestre de cada uno de los últimos cuatro sexenios.

Nuevamente, se estima que las actividades secundarias fueron las más débiles con una reducción anual de 2.1%, con lo que acumularían dos trimestres consecutivos de caída. Si bien se estima que las actividades terciarias se mantuvieron en terreno positivo, con un avance anual de 1.0%, se nota una clara tendencia a la baja. Si las estimaciones son certeras, en ambos sectores se presentarían las cifras más débiles desde el último trimestre del 2009.

Como se sabe, prácticamente todos los especialistas e instituciones relevantes anticipaban ya un debilitamiento de la actividad económica. No obstante, estos resultados señalan que probablemente fue mayor a lo esperado. Así, aumentaría la probabilidad de que el crecimiento del año en su conjunto se acerque más al 1.0%. De acuerdo con los resultados de la encuesta del Banco de México, solo el 16% de las respuestas consideran que el clima de negocios mejorará en los próximos seis meses, en tanto que el 97% considera que la economía está peor que hace un año y el 5% considera que es buen momento para invertir.

De acuerdo con la Encuesta de Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, el pronóstico promedio de crecimiento del PIB, según cifras originales, era de 1.4%, mientras que la estimación del PIB publicada por el INEGI sin ajuste estacional fue de 1.3%.

Es claro que la evolución de los indicadores económicos oficiales agudiza el deterioro de las expectativas de los especialistas y su percepción del entorno económico. La estimación del PIB para el primer trimestre del año siembra más dudas en cuanto a la posibilidad de lograr los objetivos deseados de crecimiento económico. Si dicha estimación resulta acertada, el reto de revertir la tendencia se haría más urgente, a fin de alcanzar los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo presentado en la semana.

Particularmente el de alcanzar un crecimiento de 4 por ciento o más.
Claramente, la inversión privada es el componente idóneo de la demanda agregada que puede realistamente revertir la tendencia señalada por la estimación del PIB del primer trimestre -el gasto público está restringido por la disciplina fiscal y la demanda externa, aunque estimulada por los buenos resultados de la economía de los EEUU, no parece ofrecer una revitalización significativa-. Pero dicha estimación del PIB se presenta en un contexto de eventos y anuncios que parecen opuestos a los incentivos que serían correctos para estimular la inversión privada.

Dentro de ese contexto están la paralización de la reforma energética -que detiene nuevas inversiones en hidrocarburos y energía sostenible, así como inversiones en electricidad, lo que además pone en riesgo la oferta para la planta productiva-, la cancelación del aeropuerto, y diversos anuncios que probablemente generan incertidumbre para los inversionistas.

Por el lado de la inversión pública, además de ser reducida, es dudoso que los proyectos anunciados, y que están en el presupuesto, tengan rentabilidad social. Desafortunadamente no hay estudios beneficio/costo (social) que permitan determinar si convienen o no al país en ningún sentido, particularmente en términos de generación de crecimiento.

Lo anterior no quiere decir que no sea posible retomar la senda del crecimiento económico del país de manera sostenible y dinámica a fin de alcanzar tarde o temprano no sólo lo que algunos consideran el “crecimiento potencial” del país (aproximadamente 2.5%), sino incluso un ritmo de crecimiento por arriba de ello, como sería 4%.

Pero para ello es indispensable que se den las condiciones adecuadas, que aún no se presentan. Dentro de ellas resaltan el reforzamiento del estado de derecho, la continuación de la estabilidad fiscal y financiera, mejores políticas de competencia e inclusión, el mejoramiento de los procesos administrativos y judiciales, la regulación mesurada y eficiente, y la reducción de los costos de los procesos económicos -lo que incluye, transporte, seguridad y facilitación del comercio, entre otros-.

Además, es imprescindible asegurar que los proyectos de inversión pública generen beneficios sociales netos positivos, mediante el uso de metodologías de evaluación estrictas y evitar que el activismo laboral resulte en mermas de competitividad que excluya a México de los mercados internacionales.

Asimismo, para que la inversión que pueda generarse produzca mayores frutos en crecimiento, es deseable tomar medidas para elevar la productividad factorial y laboral de la economía, que incluyen aquellas para alentar la formalización del trabajo y la reducción de los costos laborales indirectos.

Si bien el PND contempla en mayor o menor medida muchos de estos objetivos, conviene señalar que aún falta definir las medidas para lograrlos y el alcance que tendrán. 

Finalmente, hay que considerar que, en la medida que el bajo crecimiento del PIB persista, la sostenibilidad del programa económico se podría cuestionar, lo que podría acarrear graves consecuencias en términos de estabilidad macroeconómica. Cada vez sería más difícil mantener el plan fiscal ya que inevitablemente los ingresos públicos se reducirán respecto a lo programado. Nótese que en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND) no se contemplan “incrementos de impuestos en términos reales ni aumentos a los precios de los combustibles por encima de la inflación”.

En esa situación, el mantenimiento de la salud fiscal llevaría a la necesidad de mayores ajustes a un gasto público ya de por si reducido en los dos años previos y en este, lo que muy probablemente causaría mayores recortes de inversión pública, dada la importancia y rigidez contractual de la nómina del sector público y la determinación del gobierno de llevar a cabo los programas sociales en su máxima expresión.

MÉXICO 

A pesar del debilitamiento que muestra la actividad económica, la opinión de algunos directivos empresariales sigue mostrando señales de optimismo. De acuerdo con el reporte del INEGI, en abril el indicador de confianza empresarial del sector construcción mejoró en cinco décimas de punto respecto al mes previo, lo que permitió que en comparación con abril del año pasado mejorara en 1.9 puntos. Por su parte, el indicador del sector manufacturero aumentó una décima de punto durante abril, de tal manera que en términos anuales mejoró en 1.8 puntos. En el caso del sector comercio, el indicador de confianza empresarial mejoró también en una décima de punto en abril, en tanto que en comparación con el año pasado, tuvo una mejora de 3 puntos, la más alta en los últimos trece meses.

Si bien las remesas familiares han moderado su ritmo de crecimiento dada la difícil situación de los migrantes mexicanos en los estados Unidos, éstas siguen aumentado y con ello apoyando la evolución del consumo interno. De acuerdo con el reporte del Banco de México, en marzo entraron al país 2,896.8 millones de dólares por concepto de remesas, lo que significó un incremento anual de 8.3%, su mayor avance en los últimos cuatro meses. Este comportamiento respondió a la realización de 9 millones de envíos de remesas con promedio de 321 dólares cada una.

El menor ritmo de crecimiento que reportó la actividad económica del país a finales del 2018, respondió en buena medida al menor dinamismo que mostraron diversas entidades del país. Resalta que en cuarto trimestre del 2018, en 17 entidades la tasa de crecimiento trimestral fue menor a la del periodo previo y tres se mantuvieron con un comportamiento negativo. Las otras 12 entidades registraron avances, en especial Baja California Sur y Sinaloa que registraron aumentos trimestrales de 3.8% y 3.5%, respectivamente, después de haber reportado variaciones negativas un trimestre antes.

ESTADOS UNIDOS

El Departamento del Trabajo informó que durante abril las nóminas no agrícolas aumentaron en 263 mil nuevos trabajadores, cifra que además de superar la expectativa del mercado que anticipaba la creación de 200 mil nuevos empleos, fue significativamente mayor a la reportada en los últimos dos meses. Sobresale el aumento de 236 mil nuevos empleos en el sector privado, especialmente en los servicios, donde se integraron 202 mil nuevos empleados. La tasa de desempleo volvió a tomar un comportamiento descendente al ubicarse en 3.6%, después del 3.8% en los dos meses previos.

El Departamento de Comercio señaló que en marzo el ingreso personal reportó un incremento mensual de 0.1%, porcentaje inferior a la estimación del mercado que anticipaba un aumento de 0.4%. Por su parte, aunque el mercado ya anticipaba un avance importante del gasto personal durante abril (0.8%), las cifras finales del Departamento de Comercio muestran un avance de 0.9%. De esta manera, la tasa de ahorro como porcentaje del ingreso disponible se ubicó en 6.5%, la más baja en los últimos cuatro meses.

En el reporte mensual del Census Bureau se aprecia que en marzo el gasto en construcción registró una disminución mensual de 0.9%, contrario al pronóstico del mercado que anticipaba un avance de 0.1%. Al interior del indicador general, se observa que el gasto privado en construcción se contrajo 0.7%, especialmente por la disminución de 1.8% en el gasto residencial. Por el contrario, el gasto no residencial aumentó 0.5%. El gasto público en construcción cayó 1.3%, en especial el no residencial que disminuyó en la misma proporción. El gasto residencial aumentó 0.1%.

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado A.C.
www.ceesp.org.mx

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