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Brics plus

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noviembre 01
08:00 2018

Cuando Jim O’Neill, ejecutivo financiero de Goldman Sachs, bautizó como BRICS (Brasil, Rusia, India y China) a las economías emergentes que, en su opinión, representaban las mejores oportunidades de inversión para sus clientes, jamás se le ocurrió que esos países —junto con Sudáfrica, más tarde— formarían un sólido conglomerado de cooperación y desarrollo económico que los llevaría a crear su propio Banco Mundial (Nuevo Banco de Desarrollo), su particular Fondo Monetario (Fondo de Reserva para Contingencias) y su Calificadora de Deudas específica para desembarazarse de los organismos internacionales y de los calificadores, en permanente conflicto de interés por su subordinación al capital financiero hegemónico. Es un hecho que tampoco imaginó que en su novena reunión anual (Xiamen, China, septiembre de 2017), los BRICS acordarían tener una versión plus junto con otros cinco países; en orden alfabético:

Egipto, Guinea, México, Tailandia y Tayiquistán.

La delegación mexicana, encabezada por el titular del Ejecutivo, incluyó importantes empresarios y envió la clara señal del establecimiento de nexos para la diversificación de relaciones con el mundo, con el afán de disminuir la dependencia comercial con Estados Unidos de América (EUA), en su carácter, tanto de cliente como de proveedor —en un inicio esa relación fue benéfica, pero más tarde se volvió excesiva y riesgosa al crear un cordón umbilical que llevaba a una zona de confort indeseable—.

La población aglutinada en los 10 países del BRICS PLUS abarca a casi la mitad de los habitantes del planeta y sigue siendo, económicamente, el conjunto más dinámico que impulsa el crecimiento de la economía global. El sentido común más elemental nos aconseja la intensificación de relaciones con ellos para diversificar y, sobre todo, para crecer como lo ordena nuestra economía, y así enfrentar nuestros requerimientos de empleo y combate a la desigualdad y la pobreza.

Además de la participación mexicana en el Foro de la Novena Reunión Anual BRICS, la delegación se entrevistó en privado con Xi Jinping, jefe de Estado de China, por un lado, y con Vladimir Putin, presidente de Rusia, por otro. Con ambos países se tomaron acuerdos de intensificación inmediata de relaciones comerciales y culturales. En tanto, los integrantes de la misión se reunieron con los altos ejecutivos de la enorme compañía china Alibaba, líder en comercialización por internet, con quienes firmaron un acuerdo específico de operación con empresas mexicanas, el cual incluyó la incorporación de medianas empresas para introducir productos mexicanos en el enorme y creciente mercado chino.

Los organismos empresariales mexicanos presentes hicieron explícito, ante los representantes chinos, su interés de venderles sus productos. Si bien es cierto que, después de EUA, China es el socio comercial más importante para México, también lo es el que la balanza comercial con ellos es deficitaria. Exportan más a México de lo que importan, aunque ya compran muchos productos como zarzamora, mora azul, frambuesa, nuez pecanera, uva, aguacate, maíz blanco, productos del mar, algodón en crudo y carne de cerdo. Por otro lado, entre las inversiones chinas en la República Mexicana están la construcción de la Central Hidroeléctrica Chicoasén II, así como infraestructura destinada a los estados de Zacatecas, Aguascalientes y Guanajuato, y diversas inversiones en los sectores automotriz, minero, turístico e industrial.

EPÍLOGO

Organismos empresariales en México han insistido en que, ante las hostilidades crecientes de EUA, quizá por la inevitable asimetría económica, política y cultural, debe crearse un plan B alternativo de diversificación. Este acercamiento e integración al BRICS PLUS atisba el inicio de tal estrategia.

El camino ya está andado, solo hay que acelerar el paso.

C.P.C. Roberto Álvarez Argüelles
Expresidente del IMCP
mireyagarza14@yahoo.com.mx

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