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Brecha de género, inequidad de oportunidades en Telecom

Brecha de género, inequidad de oportunidades en Telecom
enero 01
2019

Pese a los niveles de jerarquía que existen entre hombres y mujeres en el ámbito de las TIC, es de vital importancia que exista un equilibrio de género para lograr una paridad, tanto cuantitativa como cualitativa.

Mucho se habla de las desigualdades de género presentes en la mayoría de las actividades cotidianas en las que participan mujeres y hombres; las correspondientes al ámbito de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) no se quedan al margen de esta situación. Resulta interesante analizar las características de la llamada brecha de género en el sector de telecomunicaciones (telecom), tanto en el mundo como en México, con la intención de identificar ventanas de oportunidad que permitan aumentar la participación de mujeres.

Hasta ahora, los roles que desempeñan las mujeres están englobados en dos vertientes: como usuarias de los servicios y como agentes de innovación y decisión en el campo del desarrollo tecnológico, siendo esta última esfera donde están más infrarrepresentadas.

Para tal efecto es importante considerar como punto de partida cuáles son, en términos generales, las condiciones que en esta materia se presentan a nivel internacional, ya que en la globalización se convierten en el referente natural para la definición de políticas, programas y acciones a nivel de cada país.

Uno de los foros donde ha tenido mayor resonancia este tema es precisamente en el seno del órgano rector de las telecom, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, por sus siglas en inglés). En una de sus últimas publicaciones, el organismo refiere cifras sobre los niveles de cobertura de servicio de internet en las distintas regiones del mundo, así como un indicador de la brecha de género en el acceso a ese servicio. Las cifras principales se muestran en la gráfica 1. Como puede observarse, prácticamente en todas las regiones económicas consideradas, el acceso al servicio de internet registra una mayor participación de hombres.

A partir de esas cifras, se determina el indicador de la brecha de género en acceso a internet, que resulta notoriamente superior en los países menos desarrollados, aunque también con algunas diferencias en los países en desarrollo. En promedio, a nivel mundial se tiene una brecha en el acceso al servicio de 12% (gráfico 2). Sin embargo, el concepto de brecha de género en telecom incluye la cuestión de la accesibilidad al servicio y la participación de las mujeres en el contexto de actividades referentes al avance de las TIC, como el desarrollo de aplicacion eso contenidos de interés específico y oportunidades de educación y laborales en el sector. Es decir, no es solo la idea de tener un teléfono móvil y una conexión a internet, sino tener acceso a un factor de cambio que tenga un efecto multiplicador que contribuya a disminuir y, eventualmente, a eliminarlas barreras económicas y culturales existentes que sustentan las desigualdades de género en cualquier actividad.

Bajo esta premisa se han implementado diversos programas y uno de los más representativos es el encabezado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que en su documento Transformar nuestro mundo: la agenda 2030 para el desarrollo sostenible incluye 17 objetivos del desarrollo sostenible orientados a poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático. De hecho, uno de esos objetivos se denomina Igualdad de género e incluye un pronunciamiento sobre la importancia del acceso de las mujeres a las TIC como medio para su inclusión en tecnologías digitales y en la sociedad de la información.

Resulta primordial estudiar qué pasa con estos temas a nivel de la economía nacional. En principio, se debería resaltar que en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se establece el derecho de acceso a las TIC, así como a los servicios de banda ancha e internet. Esto se refleja en términos de cifras en las que, de acuerdo con información de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2017, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay 71.3 millones de usuarios de internet, de los cuales 36.3 millones son mujeres y representan 50.8% de ese total.

Asimismo, es urgente conocer el acceso que tiene el género femenino a las distintas alternativas que las TICl es generan, tanto para su interrelación personal como para la realización de sus actividades, lo que se muestra en el gráfico 3. Cierto, debido a la cifra que registran en la conectividad a internet, las mujeres tienen acceso frecuente a los principales medios de interacción con el resto de los usuarios, así como a innumerables fuentes de información. El consumo cotidiano de sus datos se distribuye como se muestra en el gráfico 4 y es posible señalar que efectivamente hay un uso diverso en su acceso a la Banda Ancha Móvil (BAM), pero con una marcada orientación hacia las alternativas de comunicación personal, aunque también es relevante su uso para la búsqueda de información y como un apoyo frecuente de sus actividades laborales.

A partir de estas cifras cabe enunciar una primera conclusión en sentido de que la existencia de la brecha de género en telecom no es un tema de accesibilidad al servicio, sino de uso y participación en la integración y funcionamiento del sector, los cuales están estrechamente vinculados a problemas estructurales que, en términos de educación, oportunidades laborales e ingresos, abonan a la existencia de dicha desigualdad.

Por ejemplo, en el caso de la educación, la distribución por género de la matrícula en licenciatura muestra una diferencia significativa a favor de los hombres en las carreras relacionadas con las ciencias exactas (41% son mujeres), así como en las ingenierías (27% de estudiantes son mujeres) y ambas son pilares del sector de telecomunicaciones.Las mujeres se orientan principalmente a carreras relacionadas con la educación (73%), la salud (66%) y las humanidades (56%).

En este contexto que se pone sobre la mesa, vale la pena añadir que en las actividades de investigación,cuatro de cada diez integrantes del Padrón del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) son mujeres. Lo anterior da una idea de la necesidad de un profundo cambio cultural para reorientar e incentivar su participación también en este ámbito.

En lo referente a las oportunidades laborales, de acuerdo con las cifras del INEGI, del total de las mujeres en edad de trabajar en 2017, solo 43% estaba incorporada al mercado de trabajo, a diferencia de los hombres, que registraron una participación del 78%. Otro aspecto a resaltar es que las principales actividades de las mujeres se prestan en el ámbito comercial y en los servicios personales. Aunado a los factores anteriores, existe la cuestión de desigualdad en ingresos que, de acuerdo con las cifras del INEGI, está presente en prácticamente todas las actividades con una marcada diferencia a favor de lo que reciben los hombres en el desempeño de sus actividades, y presente en todos los niveles de la jerarquía laboral. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, los ingresos promedio por hora trabajada a nivel de funcionarios y directivos es de 114 pesos para los hombres y 85 pesos para las mujeres. En tanto que, en la actividad de artesanos y ayudantes, las mujeres reciben 23 pesos y los hombres 31 pesos. A pesar de que las mujeres reciben menores ingresos, tienen un poder de compra similar para adquirir opciones tecnológicas, cerrando la brecha existente, como se puede observar en el gráfico 5.

En este escenario, lo principales cómo utilizar esa circunstancia favorable de tener acceso equilibrado a las telecomunicaciones para apoyar la lucha en la búsqueda de la equidad de género en el resto de los contextos, sobre todo tomando en cuenta que se trata de un sector de influencia transversal en el resto de la economía. Es decir, cómo las TIC pueden influir de manera positiva para lograr una paridad cuantitativa y cualitativa y, en esa medida, finalmente romper el denominado techo de cristal,con lo que se tendrían verdaderos escenarios con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en todos los ámbitos de la sociedad.

Cabe recordar que estamos en medio de un cambio de administración gubernamental y es un momento ideal para incorporar todos estos elementos en la definición de una nueva política pública precursora de la equidad de género en la materia, en especial en lo referente a incentivar y asegurar la participación de las mujeres en las decisiones sobre el futuro del ecosistema tecnológico, que incluye la conceptualización y el desarrollo de proyectos como la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la industria 4.0, entre otras. De esta manera, se abonaría al proceso de su inclusión en la sociedad digital, y con ello, sus opciones de igualdad y el fortalecimiento de su ciudadanía, entendida en su sentido más amplio como agente con derechos económicos, sociales, políticos y culturales, ejercidos en una dimensión de igualdad dinámica y activa.

Daniel César Ordóñez Bustos
Profesor de la Universidad Anáhuac
daordone@gmail.com

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