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B-learning en la capacitación

B-learning en la capacitación
agosto 01
2020

Una alternativa posdisrupción es implementar metodologías híbridas de aprendizaje, con contenido más relevante y personalizado, pues han demostrado un alto grado de efectividad.

Afrontar súbitamente las restricciones aparejadas al aislamiento social preventivo trastocó diferentes esferas de actividades en las organizaciones, desde los servicios o productos que marcan su razón de ser, hasta la reestructuración de sus áreas funcionales, entre ellas, la capacitación.

Estamos inmersos en un experimento online de escala mundial. Un factor desencadenante exógeno llevó a la sociedad a encontrar en las plataformas tecnológicas el salvavidas ante una situación inesperada. Las empresas que han logrado sortear las arremetidas iniciales de la pandemia deben reconocer que el futuro implica reinvención multidireccional. En específico, la función de capacitación del capital humano retoma el protagonismo como medida estratégica, para contribuir a la continuidad de las operaciones ante un escenario recién alcanzado por una disrupción sin precedentes. En este entorno se vislumbran reinvenciones institucionales y realineamiento de prioridades.

La capacitación estaba centrada inercialmente en la presencialidad sincrónica. Si bien ya existían los medios tecnológicos para la virtualización total, lo cierto es que la situación de emergencia limitó las opciones a la parálisis total o a la continuidad en el ciberespacio. En este segundo camino, se destaca el avance en la comprensión del alcance de la tecnología, ya que permitió mantener un gran porcentaje de las actividades de comunicación y de educación en un entorno digitalizado. Como sociedad fuimos testigo de cómo las grandes plataformas, con mínimos ajustes, lograron cubrir las necesidades emergentes de empresas, instituciones educativas y gobiernos.

En este punto vale la pena revisar las características de las modalidades de enseñanza presencial y virtual (véase tabla), para después abordar el b-learning como opción posterior al confinamiento.

Trasladar los contenidos originalmente diseñados para la modalidad presencial para compartirlos a través de una plataforma de comunicación o instrucción no significa que se trate de educación en línea. Ante la emergencia, fue un movimiento válido en pro de la continuidad de operaciones que ahora debe optimizarse. Se ganó la experiencia de una inmersión forzada por las circunstancias, que apuró el acercamiento a la tecnología y no dio oportunidad a la resistencia. En este instante muchos se encuentran ante el descubrimiento de experiencias en entornos virtuales, y el peso de la novedad puede precipitar conclusiones sobre su idoneidad y eficiencia absoluta. Se debe analizar de manera crítica la efectividad de los cursos migrados de forma precipitada a plataformas a distancia.

Detrás de una forma de acercamiento de contenidos de aprendizaje, debe prevalecer un diseño instruccional ad hoc que coloque el objetivo de desarrollo del capital humano en línea con la modalidad de impartirlo. Concebirlo de otra forma compromete los resultados esperados, con lo cual recursos destinados a la capacitación se estarían derrochando.

Características del b-learning

Sin importar la denominación, se identifican tres aspectos fundamentales (Horn, 2015):

a) Implica un programa formal de educación en el cual el alumno aprende, al menos en parte, con la ayuda de herramientas de la enseñanza a distancia, pero se inserta algún grado de control del propio estudiante sobre el tiempo, lugar, método o ritmo de aprendizaje.
b) Se desarrolla, al menos en parte, en un lugar diferente al hogar. En otras palabras, es necesario que los involucrados en el programa acudan en algún momento del curso a un centro de capacitación.
c) Las modalidades presenciales y a distancia deben estructurarse de forma que ofrezcan un aprendizaje integrado. Es decir, que los recursos en línea y las sesiones presenciales se complementen en un diseño que provea experiencia completa. Está centrado en el aprendizaje, no en la enseñanza.

Una nueva forma de aprender

Ante el desconocimiento del manejo de plataformas de aprendizaje por parte de instructores y asistentes a cursos, este abrupto salto a la virtualidad no es para todos, al menos en este momento. Es en este punto donde se erige el b-learning como una alternativa, cuya conveniencia proviene de enriquecer la experiencia de aprendizaje equilibrando elementos de la modalidad a distancia y presencial. Identificado internacionalmente como blended learning, en español se usan los términos híbrido, mixto, semipresencial, mezclado, dual, integrado o combinado, como sinónimos aceptados (Turpo, 2015).

Dicha propuesta alberga un grado de involucramiento mayor por parte del sujeto en su preparación, enfatiza la complementariedad del diseño presencial con la integración orquestada de herramientas digitales para transformar la experiencia de aprendizaje. Adicionalmente, se enfoca en hacer más relevante y personalizado el contenido, al equilibrar los costos de diseño e impartición con los resultados.

La modalidad de instrucción impacta el fondo de la capacitación. Los resultados pueden ser mejores, y el recurso aprovechado, en tanto se atiendan aspectos clave como:

  • Definir contenidos que en los programas de entrenamiento sean prioridad.
  • Disgregar aquellas temáticas que puedan ofrecerse en forma virtual, de las que requieren alguna interacción.
  • Analizar qué cursos pueden sustituirse, enriquecerse o complementarse con tecnología.
  • Acompañar en la formación a través de figuras como la mentoría.
  • Analizar la experiencia y percepción de aprovechamiento,de parte de quien recibió la capacitación. Es la oportunidad de acercarse al matriculado para analizar aspectos como la idoneidad de la modalidad, los aspectos enriquecedores que percibió y los retos que enfrentó.
  • Las respuestas darán indicios de los aspectos a considerar para rediseñar las experiencias de enseñanza, al centrarse en el estudiante.
  • Promover la resignificación del sentido de la capacitación a la luz de su contribución al objetivo organizacional y el enriquecimiento personal de los colaboradores.

Si se dio el salto a la capacitación virtual, analizar los resultados de las evaluaciones de los cursos y contrarrestarlos con un indicador como la percepción de aprovechamiento por parte de quien recibió la capacitación es una buena práctica. Emtinan (2019) sugiere que el grado de satisfacción de los estudiantes tras hacer uso de herramientas online se incrementa en tanto consideren que los materiales los ayudan a entender el contenido, estimulan su interés en el curso, vinculan su experiencia personal con el nuevo conocimiento y sean fácilmente accesibles, así como sistematizar las experiencias individuales en pro de adecuar las modalidades y contenidos a las necesidades, tanto de la institución como de las personas.

Ir a la virtualidad absoluta fue una maniobra de adaptación, cuyos resultados deben revalorarse para analizar la conveniencia del b-learning como estrategia sostenible a largo plazo.

Mtra. María de Lourdes Domínguez Morán
Vicepresidenta de Planeación y Prospectiva de la AMDAD
Integrante de la Junta de Gobierno del Colegio
mmoran@unam.mx

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