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Autoridad ética

agosto 01
11:16 2018

Toda la vida estamos en busca de oportunidades y esperanzas nobles que permitan dar lo mejor como seres humanos para compartir, colaborar y emprender nuevos retos a favor del progreso y la distribución de beneficios de insumos, bienes y servicios para una sociedad más digna y elocuente en los resultados y formas de convivir por una mejora en la calidad de vida en conciencia de los sentidos, dones y valores con que contamos.

La buena dirección y conducta acertada sobre la aplicación de las normas que necesita la excelencia en las organizaciones, tiene más autoridad legítima por el convencimiento en conciencia ética; de la responsabilidad profesional, de la certeza operativa, la calidad del servicio, de la protección patrimonial, de la efectividad comercial, de la eficiencia administrativa, de la eficacia preventiva, del cumplimiento informativo, de lo que es adecuado financieramente, de la congruencia fiscal, de la adaptación tecnológica y lo sustentablemente apropiado, que la propia autoridad sistemática de cumplir legalmente para no incurrir en algún agravio o penalidad jurídica. Ambas son indispensables para la protección y desarrollo del progreso armónico de los bienes y servicios de las entidades que rigen en su operación educacional, comercial o industrial independientemente de la estructura que se cuente.

La autoridad ética a partir del segundo semestre de 2018 ha tomado mayor relevancia para el combate a la corrupción y el progreso legítimo que requiere todo ente dentro de una gran nación como es México. Las entidades gubernamentales, empresas y los profesionales deben avanzar, apuntalar, actualizar, autocriticar y amalgamar sus códigos de ética para incluir la denuncia de lo que es incorrecto para no ser cómplices, de igual manera resaltar el reconocimiento del valor de aplicar los valores que beneficien a la sociedad.

La autoridad ética se encuentra asociada a los valores morales y cívicos encaminados al compromiso profesional en el cumplimiento de las normas educacionales, de desarrollo profesional, de calidad, de auditoría, de información financiera, fiscales, laborales, sustentables, gremiales, protección, mediación, seguridad, riesgos, higiene, proyección y corporativas, entre otras.

Por tal motivo, ha tomado importancia el concepto de gobierno corporativo, que se refiere a la composición de las normas que destacan la buena marcha de la autoridad ética de toda entidad de influencia honorable, con base en el buen funcionamiento operativo, administrativo y comercial, sustentado en la participación de los distintos comités que deben crear de forma íntegra e integral para dar funcionalidad, representación, imagen y prestigio de los requerimientos específicos de cada organización para mantener incentivados las 8 P (proyectos, procedimientos, presupuestos, políticas, protocolos, protecciones, planes y prevenciones para garantizar una permanencia organizativa que deben implementar de forma interna) con la ayuda de consejeros especializados en los temas necesarios para lograr una guía de retroalimentación y observaciones supervisadas del caso, uso y objetivos de cada comité.

Independientemente de la intención de cada empresa, si cotizan o no en la bolsa de valores o de una imposición legal que los obligue a ciertos temas particulares. Hoy en día resulta importante resaltar las esperanzas y emotividades de esforzarse por encaminar a la autoridad ética a cada entidad, grupo, familia y demás organizaciones que quieran presentar una nueva imagen de congruencia, constancia y credibilidad del conocimiento en conciencia en la aplicación de principios y valores que abriguen sentimientos no solo de nobleza, sino de certeza de lo que es correcto, adecuado, beneficioso, apropiado, cortés, culto, educado, gentil y normativamente acertado para el bien institucional, empresarial, gubernamental y profesional. No necesariamente se deberá llamar gobierno corporativo para que sea el representante de la verdad y equidad ética, esa autoridad puede ser un consejo, comisión o comité de control, de mediación, de implementación, de prevención de conflictos, etc.

Hay quienes piensan que solo hay que tomarse la molestia de atender las disposiciones legales de las autoridades hacendarias que atañen a la empresa, accionistas, directivos, administradores, trabajadores y consejeros, dejando fuera las normas éticas sustentables de una apropiada gestión para el control de las empresas.

La autoridad ética y responsabilidad profesional de un buen gobierno corporativo se caracteriza por cuidar los intereses de cada empresa u organización con búsqueda de talento continuo para dar permanencia a la empresa y a los accionistas, dando creación de valor y uso eficiente de los recursos brindando una transparencia de información. Lo que hay que destacar que el gobierno corporativo no es solo una imagen decorativa, sino más bien un concepto que incluye la discusión de perspectivas y debate sano sobre las estructuras apropiadas de gestión y control de las empresas. También incluye las reglas que regulan las relaciones de gobernar entre los propietarios, el consejo de administración, los directivos y demás partes involucradas como empleados, proveedores, asociados estratégicos, clientes, sociedad y sustentabilidad del medio ambiente.

Hoy es el día de encontrar sentido a la independencia del bienestar para encontrar coherencia en las reformas de asociaciones humanas para distribuir la fortuna, para implementar las conductas revolucionarias de los derechos equitativos, emotivos y éticos que se puedan demostrar en el buen sentir de los valores y en la dinámica mental de la sabiduría de los principios morales y de cortesía, así como de la simpatía que exigen los dones de una conducta progresista y emblemática acorde con los nuevos tiempos de amabilidad y consideración por el prójimo y la sensatez de la cordialidad como parte del buen vivir con la satisfacción y alegría que impregna la mejora continua de la conducta.

Dejemos de conspirar, de intrigar, intransigir y de ser cómplices de la confusión de lo que es conveniente para el ego y renovemos la capacidad profesional de lo que es correcto y apropiado para el ser, en búsqueda del sano placer de aportar y compartir en el bienestar social, empresarial y de servicios a la comunidad por un bien de superación profesional.

La figura de la autoridad ética es imprescindible para sustentar las bases y estructuras de la conducta e imagen que se quiera proyectar entre quienes saben reconocer, comunicar, comprender y admirar la confianza del buen hacer y el buen vivir.

Demos muestras de creatividad y regalemos una representatividad de mejoras éticas para todos con los que convivimos en el convencimiento y crecimiento de la conciencia humana.

Existen ocho requisitos para desarrollar la figura de gobierno corporativo con autoridad ética:

1.    Honorabilidad

2.    Honestidad

3.    Humildad

4.    Honradez

5.    Habilidad

6.    Homérico

7.    Humano

8.    Hacedor

Sigamos luchando por ofrecer mayor transparencia en la rendición de cuentas, evitando confusiones; sigamos promoviendo los valores y la legalidad que propicie integridad y equidad en los derechos humanos para respetar y ayudar a favor de un mundo mejor.

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez
Consultor en Consciencia Ética y Responsabilidad Profesional
Colaborador de Veritas online
cpcvicenterobleda@hotmail.com

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1 Comment

  1. Ruth García
    Ruth García agosto 08, 12:15

    Muchas felicidades excelente escrito

    Reply to this comment

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