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Autoblanqueo, la doble incriminación en el lavado de dinero

Autoblanqueo, la doble incriminación en el lavado de dinero
febrero 01
07:02 2018

El criterio legislativo nacional sanciona penalmente de forma autónoma el lavado de dinero procedente de una actividad delictiva realizada por su propio autor. Lo anterior, merece una especial protección y el comportamiento perseguido tendría carácter pluriofensivo.

Es común escuchar la mención de que determinada persona es perseguida por la realización de una conducta delictiva, llámese corrupción y defraudación fiscal, entre otros, y que adicionalmente se le persigue por el tema de lavado de dinero, en nuestra legislación el propio artículo 400 bis del Código Penal Federal (CPF) hace la mención “al que, por sí o por interpósita persona”, dando con esto el entendimiento de que la misma persona que realiza el delito previo es la misma que comete el acto de lavado de dinero.

El propio Grupo de Acción Financiera Internacional señala dentro de las notas interpretativas de su recomendación tres que “los países pueden disponer que el delito de lavado de activos no se aplica a las personas que cometieron el delito determinante, cuando así lo requieran los principios fundamentales de sus leyes internas”.

El criterio legislativo nacional versa sobre la necesidad de sancionar penalmente de forma autónoma el lavado de dinero procedente de una actividad delictiva realizada por su propio autor autoblanqueo, aun cuando pudiera también considerarse un acto de aprovechamiento o aseguramiento de las ganancias derivadas del delito principal ya condenado, o de autoprotección de su autor. Lo anterior, según el bien jurídico que se lesiona merece una especial protección y, por otra parte, el comportamiento perseguido tendría carácter pluriofensivo.

La mayoría de los doctrinarios aseveran que el sujeto que comete el lavado de dinero por ningún motivo puede ser el que lleva a cabo el delito previo son mayores, ya que a su consideración se violentaría el principio o derecho humano fundamental del Non bis in idem (Nadie puede ser juzgado, castigado o perseguido dos veces por el mismo hecho).

Sentado lo anterior se tiene la necesidad de precisar mejor el alcance del autoblanqueo, pues es evidente que el ánimo de disfrutar las ganancias procedente del delito es tan connatural al propio delito que, en determinadas circunstancias, la imposición de una pena autónoma por el mero hecho de adquirir, poseer o utilizar tales ganancias podría infringir la prohibición de doble incriminación.

Nos encontramos ante dos grupos de conductas distintas, las de mera adquisición, posesión, utilización, conversión o transmisión de bienes procedentes de una actividad delictiva conociendo su procedencia, y las de realización de cualquier otro acto sobre dichos bienes con el objeto de ocultar o encubrir su origen ilícito, lo que conduciría a una interpretación excesivamente amplia de la conducta típica, y a la imposibilidad de eludir la vulneración del principio Non bis in idem en los supuestos de autoblanqueo, dado que todas las conductas típicas quedan afectadas por la exigencia de estar dirigidas a ocultar o encubrir el origen ilícito de los bienes, configurándose dicha finalidad como elemento esencial del tipo.

Lo anterior, atiende a que si los fondos o bienes se vinculan o son el resultado de una actividad delictiva previa, concreta y determinada, no habrá lavado de dinero del autor del delito previo, sino mero agotamiento del delito que da lugar al decomiso de los fondos y los bienes de procedencia ilícita, sin perjuicio de la responsabilidad de otras personas por el lavado de esos bienes, recursos o derechos.

Sin embargo, diversas normas internacionales han promovido la punibilidad del autoblanqueo, es decir, que el Iter criminis se inicia con un autor que comienza el delito que origina un bien susceptible de ser lavado y continúa con la propia tarea de lavar los recursos obtenidos.

El Iter criminis se inicia con un autor que comienza el delito que origina un bien susceptible de ser lavado y continúa con la propia tarea de lavar los recursos”.

La solución a la controversia que circunda la punibilidad del autoblanqueo, según se expone debe partir de la consideración de los actos de blanqueo como actos copenados por los tipos penales de los delitos previos. Así la razón por la cual no es punible al autoblanqueo la proporciona la teoría del concurso aparente de delitos: el blanqueo puede tratarse de un acto posterior copenado. Debe recordarse que uno de los requisitos para que un delito pueda ser considerado como “acto posterior copenado” es que no lesione un nuevo bien jurídico. Sin embargo, esta regla reconoce una excepción cuando ese segundo delito, si bien lesiona otro bien jurídico, no agrega un plus, que no pueda considerarse saldado con la pena del delito anterior (Bermejo, M.G., Prevención y castigo del Blanqueo de Capitales, “Un análisis jurídico-económico”).

Con esta interpretación se pueden evitar excesos como los de sancionar por autoblanqueo al responsable de la actividad delictiva predicada, por el mero hecho de adquirir los bienes que son consecuencia necesaria e inmediata de la realización de su delito. O la de considerar lavado de dinero la utilización del dinero correspondiente, por ejemplo, a la carga contributiva en un delito fiscal, sin que concurra finalidad alguna de ocultación ni se pretenda obtener un título jurídico aparentemente legal sobre bienes procedentes de una actividad delictiva previa, que es lo que constituye la esencia del comportamiento que se sanciona a través del delito de lavado de dinero.

En conclusión podemos señalar que no todo delito por serlo genera la tenencia y disfrute de los beneficios del delito, puede dar lugar a la realización de la conducta típica del artículo 400 bis del CPF, ya que los actos posteriores al hecho delictivo que tienen por objeto asegurar o realizar el beneficio obtenido de un concreto “hecho delictivo antecedente”, que son actos penados en el tipo penal objeto del inicial reproche y no procede ser objeto de su punición en otra figura delictiva, en la medida en que están ya penados y absorbidos por el delito del que traen causa.

L.D. y M.D.F. Carlos Alberto Pérez Macías
Integrante de la Comisión de Prevención de Lavado de Dinero
cperez@perezmacedo.com

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