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Antropoceno

Antropoceno
agosto 01
08:00 2017

La era que vivimos, fechada por los paleontólogos como iniciada hace 12,000 años, tiene un nombre específico: Holoceno (etimológicamente la era más reciente). Es la última etapa de la era Cuaternaria que empezó al terminar la última glaciación y en ella solo ha vivido una sola especie humana: nosotros, el Homo Sapiens que inventó la agricultura y la civilización, causando un impacto muy importante en el Biosistema terráqueo.

Tal acontecer llevó al científico holandés Paul Crutzen (doctor en meteorología y Premio Nobel en Química) a señalar, en el año 2000, que la humanidad se había convertido en una fuerza equiparable a las grandes fuerzas de la Naturaleza y que nuestra actividad ahora moldea el estado de los sistemas que regulan las condiciones de vida. El impacto de la actividad humana en el mundo se ha vuelto tan grande, sostiene el científico, que ha llevado al planeta a una nueva etapa dentro de la escala temporal geológica, por lo que el Holoceno, iniciado hace 12,000 años ha quedado atrás dando paso a una nueva era: el Antropoceno (la era del hombre).

Crutzen y un grupo de científicos con ideas afines aterrizaron el concepto apoyándose en hallazgos provenientes de diversas disciplinas: el ser humano ha construido presas en la mitad de los ríos más largos del mundo, usando 40% del territorio del planeta para la agricultura; inventó el plástico, el proceso para fundir metales y ha esparcido por todo el mundo partículas de sustancias creadas por él mismo; 95% de la biomasa existente en el planeta corresponde al hombre, a sus mascotas y al ganado reproducido siguiendo criterios humanos. Estos cambios quedarán registrados en la Tierra y en el futuro podrán leerse en los testigos de hielo, los sedimentos, los fósiles  y prácticamente en todos lados.

El calificativo Antropoceno se ha liberado, difundiéndose con gran velocidad en la academia y filtrándose entre los medios. El propósito de Paul Curzen de capturar la idea y enmarcar el mundo en una palabra que reflejara la urgencia en torno del cambio climático y a otros peligros crecientes para la tierra resultó eficaz, quizá por el sonido de la palabra misma, que es portentoso y, desde luego, por la contundente evidencia de la “humanización de la naturaleza” que está documentada desde el origen de nuestra especie.

Por su lado, los humanistas han incursionado en el significado del término y llevan la reflexión al extremo. Ejemplo de ello es el libro Homo Deus del escritor e historiador Noah Harari que sostiene la idea de que el siglo XXI será testigo del esfuerzo por elevar al “nivel de dioses a los humanos” porque la Tecnociencia nos está dotando con velocidad inusitada de herramientas para tomar ventaja de la evolución biológica y reemplazar la probabilidad natural  por un diseño inteligente programado, según nuestros deseos y conveniencias.

EPÍLOGO

En agosto de 2016 la Comisión Internacional de Estratigrafía emitió una recomendación en la cual el organismo reconoció formalmente el final del Holoceno y declaró al Antropoceno como una realidad. Desde luego los críticos señalaron que no estaba claro si estos científicos hacían solo ciencia o también política, ya que reflexionaron con escepticismo todas las épocas geológicas, por lo general, se nombran millones de años después de haberse terminado.

Sin embargo, los acontecimientos por venir suelen proyectar su sombra por anticipado, sus atisbos se muestran a veces opacos y muchas veces con notable nitidez. Al fundirse con el desarrollo tecnocientífico, la especie está en la probabilidad de deshacerse de los obstáculos que nublan su capacidad cognitiva y así ser libre para  desarrollar los inventos que permitan salvar al planeta de nosotros mismos.

 

C.P.C. Roberto Álvarez Argüelles
Expresidente del IMCP
mireyagarza14@yahoo.com.mx

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