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Ética Profesional

Amenazas y salvaguardas éticas

Amenazas y  salvaguardas éticas
octubre 11
12:02 2017

Todos sabemos que las amenazas y salvaguardas de la profesión contable se encuentran establecidas en términos generales en el Código de Ética Profesional, que desde octubre de 2012, sufrió un cambio cuantitativo y cualitativo para apegarnos a los nuevos usos y costumbres que la globalización requiere para la unificación de criterios normativos, destacando cualquier atentado contra los principios fundamentales, relativos a los siguientes aspectos de la vida:

Integridad o rectitud honorable hacia la lealtad, comprensión, comunicación, admiración y respeto en las relaciones de trabajo, servicios y negociaciones profesionales.

Objetividad o consciencia para evitar prejuicios, conflictos de interés o influencia indebida de terceros que puedan afectar la independencia y el juicio profesional independiente.

Competencia o calidad del conocimiento claro y la diligencia competitiva con sensatez en el desarrollo de virtudes y habilidades, acorde a las circunstancias profesionales.

Confidencialidad o confianza y solvencia moral de reservar información obtenida en las relaciones de trabajo profesional a favor de la rendición de cuentas y del bien común.

Conducta o prudencia y constancia normativa en la aplicación de conocimiento técnico, legal y sistemático para evitar palabras y acciones que deshonre la profesión y la persona.

Las amenazas más comunes son propiciadas por la inconsciencia humana, que en muchos casos se observa en la falta de una buena educación y malicia por la falta de comportamiento adecuado o de un rencor encaminado por la envidia y la notoria  laguna de respeto derivado de una limitada oportunidad normativa, además de la falta atención a los problemas morales de la infancia, incluso el abandono o la carencia de cariño por parte de los supuestos seres queridos. Aspectos importantes muchas veces no se enfrentan y mucho menos se comprenden.

Otro tipo de amenaza es la pobreza no solo de amor, consciencia y educación, también la económica, aunada a una falta de capacidad productiva y proactiva que genere un medio ambiente o habitad de satisfacciones, lamentablemente los malos modos sin proyección cultural o espiritual abundan en todos los niveles con vicios y abusos distintos. La amenaza es propiciada por gente soez, ordinaria e ingrata que actúa a espaldas de sus compañeros, jefes o socios, más aún de quienes cobran favores de trabajos con tal de beneficiarse financieramente.

Se dice en muchos ámbitos que la gente pequeña es reconocible por su insistencia a la crítica disfrazada por suspicacias y notorios comentarios que ya se han comentado en refranes conocidos, como: “dime de que presumes y te diré de que careces”, “lo que te checa te choca”, “el que al cielo escupe en la cara le cae”.

En otras palabras, lamentablemente la falta de una actitud proactiva, en muchas ocasiones puede ser una amenaza que ni la salvaguarda de una buena actitud puede subsanar el dolo y error profesional ético. Por el contrario, la soberbia andante puede hacer presa a quien es bueno en sus responsabilidades laborales, puede contar con actitud, pero en muchas ocasiones, ante la falta de actitud puede ser contraproducente incluso nocivo para el ambiente de trabajo. La mala conducta es amenaza que atenta contra los principios básicos de cualquier código de ética.

En otro ejemplo, podemos comentar que la base de la construcción de un edificio es el conocimiento del terreno y los planos arquitectónicos, pero la importancia de los valores materiales con los que son edificados deben ser de calidad, desde los cimientos, con la intervención de personal capacitado en consciencia técnica, ética y responsabilidad profesional, a fin de favorecer a la sociedad por un buen trabajo. Estos  son requisitos indispensables para el crecimiento sustentable de un desarrollo económico sano y libre de agentes indeseables que afecten los principios fundamentales de los ordenamientos normativos de cualquier profesión o actividad que dignifique el crecimiento del bien común para una mejor sociedad.

Hablemos de la importancia del buen proceder. Como en toda carrera se requiere estar capacitado en consciencia técnica, ética y responsabilidad profesional normativa, financiera fiscal y sustentable, para lo cual se debe conocer sus 10P:

Pactos, Posibilidades, Principios, Procedimientos, Políticas, Planes, Presupuesto, Partidas, Personal y Programas de trabajo que sirvan como la mejor salvaguarda.

Cuando los ensayos fortuitos de la construcción no se realizan con principios morales y de valores éticos, aunados a la falta de buenos materiales y de supervisión, incluso una inadecuada planeación, cuando la madre naturaleza hace estragos y derrumba la construcción con un sismo, la única amenaza ante un temblor es la contingencia real de quienes sufren las consecuencia, que por desgracia cobra un precio, no solo en edificaciones destruidas sino también con vidas humanas. En este sentido, solo queda la búsqueda y rescate de sobrevivientes. Lamentablemente la falta de ética y la notoria corrupción cobran caro y no siempre cuentan con pólizas de seguros.

El cumplimiento de los principios fundamentales puede verse potencialmente amenazado por una amplia gama de circunstancias y de relaciones en toda profesión. La naturaleza y la importancia de las amenazas a los principios fundamentales del Código de Ética de la profesión contable pueden ser diferentes dependiendo de los que surjan en cada relación con la prestación de servicios en contaduría a un cliente o a un patrón como trabajador ya sea en la iniciativa privada o en el sector público.

Aparte de las debilidades voluntarias o involuntarias, dado el grado de inconsciencia, se pueden aunar las derivadas por los excesos de intereses propios de beneficiarse a costa de cualquier riesgo, no solo ético, incluso legal.

Existen otros muchos aspectos que se viven a diario y que a través de la historia están asociados con sistemas de corrupción de donde aflora el compadrazgo, moche, guante, intimidación, intercambio de favores, auditorias arregladas por favores y contratos adicionales derivados de la falta de ética..

La mejor salvaguarda es aquella que no se repite, porque al hacerlo pierde su calidad moral y juicio profesional independiente e integridad al disipar la objetividad de una conducta y competitividad por un exceso de confidencialidad, que en valores entendidos pasa a ser un secreto de conveniencias, faltando a la profesión y sobre todo a la sociedad y a la consciencia ética y responsabilidad profesional financiera fiscal sustentable que cada vez se exige más tanto a gobernantes, autoridades y profesionistas leales.

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez

Colaborador en ética y responsabilidad profesional

cpcvicenterobleda@hotmail.com

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