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Alcance y profundidad en la cobertura social de la salud

Alcance y profundidad en la cobertura social de la salud
julio 01
2019

El sistema público de salud en México está por representar una de las principales cargas presupuestarias del gobierno federal. En el 2018 este sector tuvo un presupuesto ejercido de $121.8 billones de pesos cifra superior en 6.2% a la ejercida en 2017; sin embargo, el gasto de gobierno en salud pública apenas representó 4.1% del total del gasto federal; y durante el periodo de 2000 al 2017 sólo creció alrededor del 14%, según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Recordemos que el sistema de salud a nivel nacional está compuesto por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Seguro Popular, éste último es el que cubre a la población que no trabaja o que trabaja en el sector informal.

Recientemente, el Seguro Popular ha tenido el mayor dinamismo de los tres modelos de seguridad social, ya que pasó de una cobertura a nivel nacional del 36% en el 2010 al 49% en el 2017, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Actualmente el sistema de salud público cubre vía el IMSS al 41% de sus asegurados, al 49% vía Seguro Popular y al 10% a través del ISSSTE. En términos generales cubre al 54% de la población total, mientras que 29% está cubierto por seguros privados. Por su parte, el número de afiliados al IMSS ha crecido en promedio anual 1.5% en el periodo 2000-2018, según datos del IMSS.

El tamaño del ISSSTE se ha mantenido prácticamente sin cambios. Ahora bien, la carga presupuestal no puede provenir sólo por el número de afiliados y asegurados, también por el tipo de cuidados, procedimientos y medicamentos necesarios para su atención médica.

Estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) muestran que alrededor del 63% de la población total en México presenta sobrepeso, el segundo a nivel mundial después de EUA. Una de las principales consecuencias de la obesidad es la presencia de diabetes, a nivel mundial alrededor del 90% de las personas que son diagnosticadas con diabetes tipo II son obesas, cifras de la Federación Internacional de Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés).

Las enfermedades cardiovasculares son otra de las consecuencias comunes del sobrepeso. Ambas representan las dos principales causas de muerte en México. Al interior del sistema de salud público, 18% de las citas médicas corresponden a problemas cardiovasculares y 14% a problemas de diabetes; el resto de la atención médica está distribuido entre enfermedades respiratorias, fracturas y envenenamiento, embarazos, desórdenes mentales, problemas de espalda, entre otros (Secretaría de Salud).

Datos del INEGI revelan que aproximadamente 29% del total de la población en México no tiene la capacidad para contratar un seguro médico que cubra problemas cardiovasculares y diabetes. Más aún, sólo 40% de la población en deciles (1 de cada 10) de ingreso alto usa seguros médicos privados, mientras que 30% utiliza el sector público; sólo 15% en deciles de ingreso bajo usa seguro privado y 40% acude al servicio médico público. El 31% de la población con el menor ingreso a nivel nacional no tiene ninguna cobertura médica.

La Secretaría de Salud estimó en el 2018 que los problemas de salud como diabetes y enfermedades cardiovasculares incrementan el gasto familiar en 35%.

El creciente número de afiliados/asegurados en el sistema público sin duda puede representar una carga presupuestal para el gobierno, pero además también lo puede ser el tipo de enfermedades a las que se tenga que enfrentar la población a nivel nacional, cuya cobertura en materia de salud sea una de tipo pública.

La atención médica no sólo deber aumentar en cantidad, sino también en calidad. El equipamiento médico, los tratamientos y medicamentos, la formación y experiencia del capital humano en el sector sin duda son parte de un servicio médico de excelencia.

¿Qué peso tiene un sector salud público bajo estas condiciones? Yo diría que uno muy grande: el presupuestal y el de responsabilidad social. Aumentar la cobertura es un gran acierto de la administración actual, pero ello necesariamente conlleva incrementar la cantidad de atenciones médicas, así como aumentar el número de tratamientos y el uso en medicamentos.

En consecuencia, es necesario considerar no sólo el alcance en la cobertura social en materia de salud, también en la profundidad de la misma. No tiene sentido otorgar una cita para el diagnóstico médico a alguien cuyo tratamiento no puede ser cubierto por nadie.

Dr. Salvador Rivas-Aceves
Secretario Académico y de Investigación de la Universidad Panamericana, Campus México
srivasa@up.edu.mx

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