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Agencias calificadoras de crédito bajo la mira

Agencias calificadoras de crédito bajo la mira
octubre 29
12:12 2013

Redacción Grupo Medios

veritas@colegiocpmexico.org.mx

 Después del papel que jugaron en la crisis, la labor de las calificadoras ha sido cuestionada. Los expertos demandan normas más estrictas que regulen y profesionalicen sus métodos para emitir calificaciones.

La crisis de 2008 señaló la necesidad de una mayor y más efectiva supervisión de las agencias calificadoras de crédito (CRA, por sus siglas en inglés) y surgió un debate sobre la culpabilidad de las CRA por contribuir a esta. Varios años después, su desempeño y confiabilidad siguen siendo cuestionados. Su mal desempeño se le atribuye a que han operado hace mucho sin una regulación adecuada del gobierno.

En Europa ha sido más rápido el reforzamiento de la supervisión sobre las CRA. En mayo de 2012, la Comisión Europea (CE) publicó cuatro normas técnicas de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés). Las normas se refieren a cómo evaluará ESMA la metodología de calificación del crédito y a la información que las calificadoras tienen que entregarle en intervalos específicos. En octubre de 2012, la CE publicó reglas que permitían a ESMA imponerles multas. El documento regulador incluye una lista de infracciones acreedoras a multas.

En Estados Unidos (EU), la regulación de las calificadoras ha descansado en la Comisión de Valores y Cambios (SEC, por sus siglas en inglés) y ha avanzado mucho más despacio. Poco después de que el Congreso aprobara la Ley Sarbanes-Oxley de 2002, promulgó la Ley de Reforma de las Agencias de Calificación de Crédito en 2006, que daba autoridad a SEC para implantar reglas para el registro, control, información financiera y supervisión. La estrategia general para el tratamiento a las CRA ha sido más sobre reducir la dependencia del inversionista de las calificaciones de crédito y no mejorar la calidad y confiabilidad de las calificaciones mismas.

El comunicado de adopción de las reglas para las CRA bajo la Ley Dodd-Frank de 2010 requería que cada agencia federal revisara hasta dónde se supeditan sus regulaciones actuales de las calificaciones de crédito para evaluar su solvencia. Al concluir la revisión, se requirió a cada agencia que sustituyera dichas referencias con normas alternativas.

Posterior a este mandato, en julio de 2011, la SEC adoptó reglas definitivas que eliminaban la mayor parte de la información que se requería previamente para calificación del crédito en las ofertas públicas de valores de deuda, e implantaba el uso de formas abreviadas o registros automáticos (o previos).

El personal encontró que esta agencia parecía tener controles internos de supervisión débiles y le faltaba transparencia en el proceso de calificación de estos valores respaldados por activos”. Informe de la SEC noviembre de 2012.

Para reducir la dependencia de las calificaciones del crédito, el documento refiere que los emisores de valores de deuda “se beneficiarán al no tener que incurrir en los costos relacionados con la obtención de una calificación de crédito en el grado en que decidan no obtener una calificación del crédito para otros usos. Como resultado, estas reglas podrían menguar el poder de negociación que las agencias calificadoras tienen con los emisores, bajando potencialmente el costo de obtención de las calificaciones”. Ahorrarles dinero a los emisores de valores en vez de proteger a los inversores es contrario a la misión básica de la SEC.

Se ha sugerido que si la SE decretara que se profesionalizase la práctica de emisión de calificaciones, las regulaciones para las CRA se desarrollarían.

El comunicado de adopción anota además, “La cancelación en nuestras formas de una disposición que requiera el uso de una calificación de crédito para establecer la elegibilidad para un tipo de registro generalmente reservado para emisores ampliamente favorecidos obvia una externalidad del mercado que puede haber constituido una barrera a la entrada de potenciales competidores en busca del desarrollo de métodos alternativos para comunicar solvencia a los inversionistas…(y por tanto) puede incrementar la competencia en el sector de los servicios financieros.” Los beneficios declarados parecen limitados, oscuros y problemáticos.

Se ha sugerido que si la SEC decretara que se profesionalizase toda la práctica de emisión de calificaciones de crédito, se daría el desarrollo de regulaciones para las CRA, que serían de gran beneficio para los inversionistas.

Un proyecto publicado en abril de 2009 por el Consejo de Inversionistas Institucionales abogaba por la formación de un Consejo Supervisor de Agencias de Crédito. Con considerable información de la industria de servicios financieros, la SEC debiera sentar normas específicas “generalmente aceptadas” para el proceso de desempeño del análisis necesario para expresar una opinión de crédito y de cómo debiera expresarse dicha opinión.

La tendencia de la SEC a tomar partido por los emisores y no por los inversionistas se ve  en un informe de la SEC, emitido en septiembre de 2012, de acuerdo con el requisito de la Dodd- Frank de estudiar los beneficios de la estandarización de la calificación del crédito. El informe recomienda que la Comisión no emprenda ninguna acción adicional para:

[1] Estandarizar la terminología de la calificación del crédito de modo que todas las CRA del crédito emitan calificaciones de crédito usando términos idénticos.

[2] Estandarizar las condiciones de tensión (stress) del mercado bajo las que se evalúan las calificaciones.

[3] Requerir una correspondencia cuantitativa directa entre calificaciones del crédito y una gama de probabilidades de incumplimiento y expectativas de pérdida.

[4] Estandarizar la terminología de calificación del crédito en todas las clases de activos de modo que dichas calificaciones correspondan a una gama estándar de probabilidades de incumplimiento y pérdidas esperadas.

El informe declara que sería más eficiente centrarse en las iniciativas de elaboración de reglamentaciones decretadas bajo la Ley Dodd-Frank. “El Congreso anotó que las calificaciones del crédito aplicadas a productos financieros estructurados demostraban ser inexactas y contribuían de manera importante al mal manejo de los riesgos de las instituciones financieras y de los inversionistas”, aseguró la entonces presidenta de la SEC, Mary L. Shapiro. “Nuestras reglas propuestas tienen el propósito de fortalecer la integridad y mejorar la transparencia de las calificaciones del crédito”. Desafortunadamente, se ha visto poco progreso hacia la publicación de reglas definitivas bajo la masiva emitida en mayo de 2011.

Entre otros, las firmas públicas de contabilidad objetaron un requisito para la revelación relativa a los informes de terceros sobre la debida diligencia por valores respaldados con activos (de titulización), argumentando que el propósito de tales trabajos con “procedimientos previamente convenidos” es que los resultados sean confidenciales. Un requisito de la Dodd-Frank para las CRA, ya implementado, se refiere a examinar cuán bien cumple cada CRA con sus propias políticas.

El segundo informe anual del personal de SEC, publicado en noviembre de 2012, contenía un resumen de conclusiones “esenciales”, algunas que podría más tarde considerar la SEC como “debilidades de regulación sustanciales”. Por ejemplo, el informe anota que “una de las más grandes (agencias) parece haber cambiado el método para calcular una razón o ratio financiera clave para calificar ciertos valores respaldados por activos, pero estuvo varios meses sin revelar en forma pública el cambio y sus efectos en las calificaciones, y siguió, en forma incorrecta, haciendo referencia al método usado previamente”.

También dejó de dar suficiente revelación sobre el método usado para calcular dicha ratio en su metodología de calificación publicada aplicable a estos valores. Este lenguaje disminuye la confianza de un inversionista en la confiabilidad de las calificaciones de crédito y sugiere que persiste una de las causas de la crisis financiera de 2008.

El informe del personal de SEC también declara que parece que (esta gran CRA) no aplicó de manera consistente su metodología de calificación y no siguió ciertas políticas y procedimientos internos de calificación respecto a estos valores. “El personal encontró que esta agencia parecía tener controles internos de supervisión débiles y le faltaba transparencia en el proceso de calificación de estos valores respaldados por activos. También les preocupaba que esta hubiera estado influida por su participación de mercado y por consideraciones de negocios en su aplicación de la metodología usada para calificar valores respaldados por activos.” Es un informe muy inquietante.

La emisión de las reglas definitivas para implementar los requisitos de la Dodd-Frank decreta un voto por mayoría de la SEC, la salida de Mary Schapiro en diciembre de 2012 dejó a la Comisión en una posición sin salida con dos miembros de cada partido político.

Un requisito de la Ley Dodd- Frank para las CRA, que ya está implementado, se refiere a examinar cuán bien cumple cada CRA con sus propias políticas.

Algunos observadores creen que las reglas propuestas para implementar los requisitos de la Dodd-Frank no son suficientes. Una carta comentario de 34 páginas sobre las reglas propuestas, fechada el 8 de agosto de 2011, y sometida por la Federación de Consumidores de Norteamérica y los 250 grupos representados por Americanos por la Reforma Financiera, declara: “Como están actualmente redactadas las reglas propuestas ofrecen poca esperanza de un avance importante para tratar los problemas tan profundos sobre las calificaciones del crédito evidenciados por la crisis financiera.”

Más aún, las CRA tal vez enfrenten pronto mayores procesos y acciones legales. Una corte australiana se ha convertido en la primera en el mundo en encontrar culpable a una agencia calificadora de emitir calificaciones AAA sobre derivados basura. Esta decisión puede allanar el camino a posibles nuevas demandas en EU y otras partes.

La corte falló que Standard & Poor’s (S&P) era parcialmente responsable por 31.3 millones de dólares en pérdidas de compradores de un producto de inversión sintético, complejo, estructurado, conocido como una Obligación de Deuda de Proporción constante (CPDO, por sus siglas en inglés), que calificó AAA, como virtualmente libre de riesgo. Según un artículo publicado por DLA Piper, “se encontró que S&P había usado supuestos injustificados e irrazonablemente optimistas para algunos de sus datos para modelar el desempeño de las CPDO, que producían la calificación AAA. Si se hubieran eliminado o sometido de forma apropiada a pruebas de tensión, el desempeño de las CPDO modelado habría cambiado de AAA a grado de subinversión (por ejemplo, por debajo de BBB)”.

Los mercados de valores operan bajo la confianza de que la información dada a los inversionistas se presenta en forma razonable. Sin la supervisión adecuada de las agencias que atestiguan la seguridad de la solvencia de los instrumentos de deuda, estos mercados no podrán operar de manera efectiva. La forma más eficiente de lograr este resultado es la profesionalización de la industria de las agencias calificadoras de crédito.

>Este artículo es una reseña del original titulado “Credit rating agency performance needs improvement”, publicado en la revista Strategic Finance, junio 2013. Traducción para Veritas, del Colegio de Contadores Públicos de México, por Jorge Abenamar Suárez Arana. AUTOR ORIGINAL: Curtis C. Verschoor es Profesor Emérito de la Escuela de Contabilidad y Research Fellow en el Instituto de Ética Profesional y de los Negocios en DePaul University. curtisverschoor@ sbcglobal.net.

 

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