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Administración integral de riesgos

Administración integral de riesgos
octubre 01
2020

En el entorno económico actual, es indispensable conocer y evaluar los factores que vulneran a las compañías. ¿Quién debe gestionar los riesgos y cómo requiere hacerlo?

Se vive una época de cambios interesantes para el contexto global. Los tiempos complicados por distintas situaciones, especialmente por la pandemia COVID-19, tienen un efecto económico negativo en consecuencia. Importantes indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y la tasa de desempleo, estiman que la economía se verá muy afectada. Es por ello que, en la actualidad, el peligro es más latente.

¿Es necesario implementar una administración de riesgos? Sí. Todas las compañías están comprometidas a optimizar sus bienes y procesos, debido a que sus recursos son cada vez más escasos y tienen presupuestos limitados, por lo que están sujetas a una infinidad de peligros. Por ello hoy es trascendental que desarrollen o lleven a cabo la adecuada gestión de esas amenazas para alcanzar los objetivos planteados.

El riesgo se define como la probabilidad de que ocurra un hecho o evento que incida de forma negativa en el funcionamiento y los resultados de una empresa. De ahí se desprende el concepto de administración de riesgos y ambos están estrechamente relacionados.

De acuerdo con el Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission (COSO II), la gestión de riesgos es el proceso efectuado por el comité de dirección de una empresa, su equipo directivo y otro personal. Se aplica a toda la organización en un contexto estratégico, que está diseñado para identificar potenciales situaciones que puedan afectar a la entidad. Asimismo, gestiona amenazas que se encuentren al alcance de su posibilidad, de igual forma que proporciona garantías razonables para lograr los objetivos de la organización.

La aplicación de COSO II beneficia a las compañías en la mejora continua de los procesos, alineando los riesgos de acuerdo con los controles establecidos, teniendo como resultado que esos factores se minimicen a niveles aceptables para la acertada toma de decisiones y el cumplimiento de las metas de negocio.

¿Cuáles son los objetivos?
En general, es evitar pérdidas financieras o gastos significativos. Los propósitos básicos que se deben perseguir, con la finalidad de tener un adecuado control y eficacia, son los siguientes:

  • Identificar riesgos a través de las políticas y procesos establecidos en la compañía.
  • Evaluar periódicamente la capacidad de la organización para administrarlos.
  • Desarrollar un plan de contingencia ante las posibles adversidades presentadas.
  • Validar el cumplimiento de las políticas definidas, en relación con los riesgos.
  • Establecer metodologías eficaces para el análisis y evaluación de amenazas.
  • Implementar métodos, procedimientos y controles para la administración de riesgos.
  • Identificar las fuentes de información adecuadas para medir la magnitud de éstos.
  • Evaluar metodológicamente la exposición.
  • Determinar los niveles de amenaza aceptables, de acuerdo con la estructura financiera de la empresa y con las políticas al respecto.
  • Formular informes constantes sobre la exposición.
  • Brindar a la alta gerencia reportes internos respecto a los logros alcanzados por el área.

Tipos de riesgos
La coyuntura económica reciente pone a prueba los procesos de identificación, gestión, control y evaluación de riesgos. Una compañía, simplemente por existir y operar, está sujeta a diferentes peligros, por lo que el administrador de riesgos debe identificar todos aquellos que pudieran afectar en un determinado plazo. Éstos pueden ser:

  1. Reputacionales. Cuando una compañía expone su prestigio o imagen corporativa, tiene alta probabilidad de ser perjudicada a través de elementos internos o por terceros.
  2. De mercado. Derivan de cambios en los precios de activos y pasivos financieros (o volatilidades), y se miden a través de las modificaciones en el valor de los activos financieros.
  3. De crédito. Se presentan cuando las contrapartes están poco dispuestas o imposibilitadas para cumplir sus obligaciones contractuales.
  4. De liquidez. Surgen de la escasez de recursos financieros para cubrir
    las obligaciones a corto plazo. Pueden ocasionar la quiebra.
  5. Operacionales. Se reflejan en pérdidas potenciales ocasionadas por sistemas inadecuados, fallas administrativas, controles defectuosos,
    fraude o error humano.
  6. Económicos. Se asocian con la disminución de ventaja competitiva debido a movimientos de tipo de cambio.
  7. Legales. Se presentan cuando hay violaciones e incumplimientos a leyes,
    reglas y normas establecidas por una nación o por un organismo regulador.

Como puede observarse, el entorno económico actual hace indispensable conocer y tener una clara percepción y evaluación de los riesgos a los que son vulnerables las organizaciones. Se debe implementar una adecuada gestión, de tal manera que ayude a alcanzar los objetivos. Al hacerlo hay beneficios directos para la empresa, y también se genera confianza en todas las partes interesadas, logrando estabilidad y un crecimiento en el mediano plazo.

C.P. Rodolfo Misael García Cruz
Auditor interno JR en Ve por Más
garcruzmisael10@gmail.com

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