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2018, año electoral en América Latina

2018, año electoral en América Latina
marzo 01
07:10 2018

No solo en México, también en varios países de América Latina se llevarán a cabo procesos electorales que impactarán de manera interna, pero también a nivel región.

Las elecciones del próximo 1 de julio serán sin duda de trascendental relevancia. No solo porque se habrá de definir quién será el nuevo habitante de Los Pinos y cómo se integrará el Congreso de la Unión. Serán sobre todo importantes porque, tanto en lo político como en lo económico, se enfrentarán proyectos de nación claramente diferenciados. Conviene, sin embargo, no perder de vista que México no es un caso único en el mundo. En este 2018, y sin ir más allá de nuestro continente, habrán de celebrarse elecciones en varios países cuyo impacto en la región será sin duda de gran trascendencia.

En Brasil, Colombia, Costa Rica, Paraguay y Venezuela habrá elecciones presidenciales, mientras que en El Salvador y en Perú se llevarán a cabo elecciones parlamentarias o de gobiernos locales.

BRASIL

Brasil celebrará en octubre de este año las elecciones más importantes e imprevisibles desde el fin de la dictadura. En 1989, la gran sorpresa la dio Luiz Inácio Lula da Silva al quedar en segundo lugar y colarse a la segunda vuelta. Ahora, después de haber ocupado la presidencia durante dos periodos, pretende regresar a la presidencia y contribuir a la recuperación del debilitado Partido de los Trabajadores.

Cabe recordar que amén del innegable buen manejo del gobierno, la gestión de Lula se vio beneficiada por una coyuntura internacional favorable. La economía brasileña creció y generó recursos para financiar ambiciosos programas sociales que, aún hoy en día, son añorados por amplias capas de la población. Ello explica que, a pesar de los escándalos de corrupción en que el exmandatario se ha visto envuelto, todas las encuestas de intención de voto lo colocan como claro favorito.

No obstante, la incertidumbre es mayúscula. Como resultado de las investigaciones del fiscal Sergio Moro en torno al caso Lava Jato, Lula fue encontrado culpable y condenado a nueve años de cárcel. Estaría, pues, impedido por ley para participar en los comicios. A menos que en el transcurso del largo proceso judicial que debe recorrerse antes de que el caso llegue y sea dirimido en el Tribunal Supremo Federal la sentencia sea revertida. Mientras tanto, la duda está presente e insistentemente se plantea la pregunta de si un eventual sustituto de Lula, aun contando con todo su apoyo, lograría un resultado semejante al que alcanzaría el expresidente.

En los otros frentes partidarios el panorama no es menos complejo. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño, formación que logró importantes posiciones de poder asociándose con el Partido de los Trabajadores hasta que vio su oportunidad de acceder a la presidencia vía el impeachment de Dilma Rousseff, cuenta con pocas posibilidades dada la manera en que los escándalos de corrupción también lo han manchado y dado el bajísimo nivel de aprobación del Presidente Michel Temer.

A su vez, el Partido de la Social Democracia Brasileña, al igual que todos los demás, también se ha visto afectado por los casos de corrupción.

COLOMBIA

De no menor relevancia serán las elecciones que se llevarán a cabo en Colombia. No es exagerado calificarlas de históricas en virtud de que uno de los grandes ejes del debate político-electoral será el futuro de los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De su resultado dependerá si el proceso de paz se consolida o aborta.

Después de 50 años de conflicto, la paz es un objetivo ampliamente compartido por los colombianos. Sin embargo, la manera en que el acuerdo se logró dio pie a que la rivalidad entre el Presidente Santos y su antecesor Álvaro Uribe se hiciera manifiesta. Mientras que para este último el acuerdo es sinónimo de un pacto de impunidad, para el actual mandatario fue un paso necesario para cerrar uno de los más dolorosos capítulos de la historia colombiana.

El país está polarizado en torno al camino a seguir. El próximo presidente tendrá que conducir una difícil transición que, entre otras cosas, implicará profundas transformaciones institucionales, al tiempo que incidirá en la marcha de la economía, el combate al narcotráfico y la seguridad en las zonas rurales.

Por lo pronto, las encuestas distan de ser una guía clara y prefiguran un escenario muy fragmentado que ha dado lugar a la conformación de amplias alianzas electorales. Así, Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y favorable al proceso de reconciliación del país, concurrirá con la líder del Partido Verde, Claudia López, y el progresista Polo Democrático, de Jorge Enrique Robledo, bajo las siglas de la Coalición Colombia. Esta alianza cuenta en estos momentos con la mayor intención de voto.

En el espectro más conservador destacan tres figuras: Germán Vargas Lleras, Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. El primero, dirigente de Cambio Radical, fue Vicepresidente de Santos hasta marzo de 2017. Duque es el aspirante del Centro Democrático, la formación de Uribe, pero tras el acuerdo alcanzado por este con el también Expresidente Andrés Pastrana tendrá que medir apoyos con Ramírez, del Partido Conservador.

Otra figura de peso es el Exregidor de Bogotá, Gustavo Petro, más inclinado a la izquierda, pero que busca el apoyo de otros sectores y aun del candidato del Partido Liberal, Humberto de la Calle, quien fuera el jefe del equipo negociador con las FARC.

VENEZUELA

De acuerdo con la Constitución venezolana, este año deberán llevarse a cabo elecciones presidenciales. El problema es que aún no hay una fecha definida para la celebración de los comicios. En las filas de la oposición se teme que el Presidente Nicolás Maduro, que ya anunció su intención de buscar la reelección, busque adelantar lo más posible la fecha para que la golpeada y actualmente dividida coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no cuente con tiempo suficiente para renovar acuerdos y reorganizarse. En todo caso, el gobierno de Maduro, que desmanteló todo espacio institucional que pudiese significar un contrapeso y maneja a su arbitrio los poderes legislativo, judicial y electoral, cuenta con todo a su favor para encarar en condiciones ventajosas el reto electoral.

Resulta preocupante la posibilidad de que Maduro busque condiciones aún más ventajosas que allanarían el camino a su perpetuación en el poder, a la eliminación de la oposición y a la consolidación del autoritarismo. De hecho, ha amenazado a la coalición opositora MUD con impedirles participar en las elecciones so pretexto de su no concurrencia a la elección de los miembros de la A samblea Constituyente y de su desconocimiento de las recientes elecciones de alcaldes. Esta eventual prohibición estaría sobre todo dirigida a Voluntad Popular, de Leopoldo López; Primero Justicia, de Henrique Capriles, y Acción Democrática, de Henri Ramos Allup. Dócil a la voluntad presidencial, la Asamblea Constituyente dio el primer paso para la prohibición de esas formaciones, que de momento se traduce en obstáculos administrativos.

Si Maduro cumple su amenaza, no solo convertiría las elecciones en una farsa, sino que dinamitaría de forma irreversible los últimos intentos de diálogo que se celebran desde hace unos meses en República Dominicana.

PERSPECTIVAS

Así como en la primera década del siglo se insistió en que la región estaba experimentando un claro corrimiento a la izquierda, hay quienes ahora hablan de un regreso de la derecha. La conclusión parece apresurada. Ciertamente, en Costa Rica, donde el centroizquierdista candidato oficialista parece encaminarse a una segura derrota a manos del centroderecha; de igual manera, en Paraguay el candidato conservador del oficialista Partido Colorado parece claramente enfilado a la victoria.

Pero este no es necesariamente el caso de Brasil, donde las posibilidades del Partido de los Trabajadores no se pueden desdeñar y donde incluso posturas liberales tendrán que hacer suyas las banderas más identificadas con la izquierda. En Colombia, la lucha electoral no se define en términos de izquierdaderecha, sino que el eje del debate es el futuro de los acuerdos de paz.  Finalmente, la incógnita venezolana tampoco se puede entender a la luz de la lucha entre izquierda y derecha, sino entre democracia y autoritarismo.

 

Lic. Pedro Javier González G.
Director de Seminario Político
pj1999glez@gmail.com

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