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C.P.C. Enrique Arroyo Morales (1941-2018)

C.P.C. Enrique Arroyo Morales (1941-2018)
junio 01
08:00 2018

El 30 de marzo de 2018 concluyó la vida del colega y amigo Enrique Arroyo Morales, quien fue Presidente del Colegio por el periodo 1988-1990.

En memoria de Enrique Arroyo Morales comparto la entrevista que le realicé para nuestra revista Veritas de julio 1990 en la sección “Café Contable”.

El reloj checador del estacionamiento marcó las 11:58 a.m.; la cita era a las doce meridiano; subí las escaleras y ya en el restaurante, con su entusiasmo característico, frente a una taza de café contable me esperaba nuestro Presidente.

IMB: Enrique, gracias por aceptar esta invitación para platicar y hacer llegar a nuestros amigos y colegas, el sentir de una persona, en los momentos que vives, al culminar una etapa en la cual el Colegio fue parte cotidiana, no solo de ti, sino de tu familia.

EAM: Nacho, al hablar a la profesión colegiada con este sentir informal, pero muy formal, me viene a la mente, como en una cascada, el torrente de vivencias, emociones y satisfacciones que han quedado en mí con un bello sabor de amistad.

IMB: Enrique, dentro de ese caudal, ¿algo especial?

EAM: Sí, Nacho, la conmemoración de los 40 años de nuestro Colegio; podría decirte sin pensar, al solo reflejo de mi emoción, que el evento en el Museo Franz Mayer quedó grabado en mí, porque lo grabado es estático, es una vivencia permanente, que al mero recuerdo, se vuelve a vivir.

IMB: Efectivamente, Enrique, esa emoción la compartimos, te lo aseguro, todos los que la vivimos.

EAM: Hay algo más, Nacho, que me cimbró por el orgullo de nuestro Colegio y que representa un permanente reto. Recordarás que en la celebración del XL aniversario, asistió el Presidente de la República.

IMB: Así es, Enrique, lo recuerdo muy bien.

EAM: Verás, Nacho, cuando recibí al señor Presidente, me preguntó “¿sabe por qué estoy aquí?”. Y él mismo respondió: “Porque el Colegio de Contadores es uno de los más organizados y prestigiados del país”; ¡ya te imaginarás mi emoción!

IMB: ¡Qué orgullo para la profesión colegiada y qué satisfacción para ti, Enrique! Ahora bien, Enrique, hemos conversado de tus emociones, que son ese agradable recuerdo en el quehacer por los demás y que quedan en nuestra vida como un estímulo para continuar en el constante camino que nos lleva a nuestro destino. Tu actividad concreta por el Colegio ¿cómo la podrías sintetizar?

Luchar por la superación permanente, reto del hombre de siempre.”

EAM: En primer lugar mi respuesta será en plural: los vicepresidentes que conformaron el equipo y coordinaron las diferentes comisiones que llevaron el constante impulso de nuestras actividades, así como el apoyo y orientación de la Junta de Gobierno, fueron un todo que nos hacía sentir, en cada paso y decisión, una unidad inquebrantable en torno a la proyección de nuestro Colegio.

Conscientes de nuestro momento, nos planteamos “ya tenemos edificio, ya tenemos aulas ¿hacia dónde vamos?, hacia la capacitación, la integración de los colegas y la presencia institucional”.

Para ello invertimos en equipo de impresión: computadoras para dar inicio al centro de cómputo; equipo para la cocina –es impresionante la cantidad y variedad de eventos que se apoyan con servicio de restaurante–. También se intensificaron y apoyaron eventos deportivos y sociales, así como los desayunos mensuales.

IMB: Enrique, y tu despacho ¿cómo resintió tu permanencia en el Colegio? Se dice que 50% de tiempo se dedica a estas actividades.

EAM: Efectivamente, sí dedica uno tiempo no solo del despacho, sino de la familia y vida social personal. En el caso del despacho, te podría decir que lo estimo en 30%, por el apoyo de la Dirección Ejecutiva y todo el personal del Colegio; nuestro personal viste la camiseta, ha sido muy emotivo sentir el entusiasmo de su trabajo.

IMB: ¿Y el impacto en tu familia?

EAM: Que nos hizo a Lupita y a mí profundizar más en el sentimiento y la unidad matrimonial, de comprensión, apoyo y entusiasmo. Al respecto, Nacho, te contaré una anécdota de la mayor de mis hijas, dejaría de ser padre si no lo menciono: ella estudia el primer semestre del tronco común administrativo-contable en el Tecnológico de Monterrey, allá en el Lago de Guadalupe; en contabilidad obtuvo 10 de calificación y sus compañeros comentaron: “No podía ser menos, su papá es el Presidente de los Contadores”.

El movimiento de parroquianos del restaurante se intensificó y al unísono consultamos el reloj, casi las dos de la tarde… ¡Qué bello tiempo dedicado a ti, amigo, colega y lector!

 

C.P.C. Ignacio Milán Brito
Cronista del Colegio de Contadores Públicos de México
ignacio@milanbrito.com

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